En los barrios del oeste se viven serias dificultades urbanísticas

Los vecinos denuncian la presencia de autos abandonados, exceso de velocidad y farolas con focos quemados, pero el principal problema es el constante desparramo de la basura domiciliaria.
En los barrios del oeste se viven serias dificultades urbanísticas

La sana convivencia y el progreso de un barrio, no solo se construye con promesas políticas de campaña y líneas de financiamiento de nación y provincia para hacer obras.

La participación del vecino en conjunto con las entidades intermedia de un barrio, es la clave para hacer una comunidad progresista que entienda al espacio urbano como algo de todos que debe ser cuidado y desarrollarlo en el tiempo.

Lamentablemente esto no pude decirse que suceda en los barrios Francisco Ramírez, Eva Perón y Arturo Ilia, en estos tres conglomerados, habitan cerca de 3 mil personas, en apenas unas 20 cuadras, lo que dada la densidad de población la demanda de servicios, en agua, cloaca, seguridad, barrido y recolección de residuos es enorme.

Para poder resolver el problema de los desperdicios domiciliarios, la Empresa de Higiene Urbana colocó volquetes en diferentes partes del barrio, pero al concentrarse la basura de decenas de familias en un mismo recipiente es un gran actractivo para los cirujas, para extraer materiales que pueden llegar a ser vendibles.

Al revolver las bolsas, algunas terminan en la calle y los perros, que abundas, terminan por desparramar la basura en la vereda o espacios públicos de los tres barrios.

La recolección de los residuos domiciliario es diaria en la zona, pero tiene el agravante de ser a las 13 o 13:30, lo que los cirujas tienen toda la mañana para hacer tranquilo su trabajo. El problema se agrava los lunes, cuando los desperdicios se acumulan durante 48 horas en los volquetes, porque el domingo no hay servicio de recolección en toda la ciudad.

Pese a vivir tanta gente, hace tiempo que no funciona en ese barrio una comisión vecinal, que gene referentes barriales y gestione soluciones para el mantenimiento de la zona.

Esto hace que los árboles no se poden desde hace tiempo, afectando el cableado de la luz eléctrica los días de fuerte tormenta y bajando la intensidad lumínica de la luminaria puesta en la calle, que durante la primavera y el verano es tapada por la frondosa copa de los árboles.

El barrido es casi inexistente en la zona, al ser barrios con alta morosidad en el pago de las tasas municipales, el Estando prefiere destinar al personal de limpieza a otras zonas de la ciudad y el barrido de las calles en el sector de Gervasio Méndez y Nagera solo se hace de vez en cuando.

La seguridad

Con los diferentes operativos de saturación que ha realizado en los últimos meses la Jefatura Departamental de Policía, contribuyó a aliviar a la Comisaría 6ta, seccional responsable de la seguridad de los barrios del oeste.

La dependencia cuenta con uno de los mejores edificios de las ocho comisarías de barrio que tiene la ciudad, pero como le sucede a todas, cuenta con muy poco personal durante la guardia para hacer una tarea de prevención efectiva.

Sin embargo, la barriada parece estar más tranquila, más allá que de vez en cuando los vándalos hacen de la suya como romper los vidrios de las ventanas de la Escuela 114 “Justo José de Urquiza”.

El accionar de éstos, se debe también a la cantidad de farolas con lámparas quemadas que hay en el barrio Arturo Ilia en las sendas peatonales internas de la manzana, cuya oscuridad es aprovechada por los jóvenes para juntarse en las esquinas a beber.

Otro aspecto que molesta al vecindario es la presencia de autos estacionados en mal estado por mucho tiempo, en la cual puede ser empleado como aguantadero por los mal vivientes.

El tránsito

La cuestión vial también es peligrosa en los barrios. En calle Nágera los autos siguen circulando en contra mano, pese a tener los carteles indicadores de prohibido circular en doble mano, se ven a motociclistas sin el casco puesto todo el tiempo y Tránsito no cumplió con la promesa de colocar lomos de burro para disminuir la velocidad sobre Gervasio Méndez y Nágera.

Con tantas deficiencias, el Estado será poco lo que podrá hacer si la barriada no se organiza para contar con una comisión vecinal, que pueda gestionar y se convierta en una entidad referente en el barrio para los funcionarios municipales, que en conjunto con los vecinos puedan resolver los problemas urbanísticos, que hoy parecen insalvables.

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