Sólo se construyó un 80 por ciento. No tienen artefactos y en algunos casos tampoco sanitarios ni griferías.
En una recorrida que EL ANCASTI realizó en el sector, los flamantes residentes comentaron que se les entregó la casa “prácticamente terminada”. Sin embargo, aclararon que los accesorios (el calefón y la cocina) se les iban a entregar después. Hasta el momento, a más de un mes, no se los entregaron.
“Cuando nos entregaron la vivienda veníamos todos los días para limpiar y empezar a acomodar, pero a la noche nos íbamos. Después, como comenzaron con las usurpaciones, decidimos venir a quedarnos así como estaba. Por suerte, sólo nos faltaba el calefón y la cocina porque el sanitario y la grifería estaban. Nos arreglamos como podemos porque es más peligroso irse. Costó mucho tener una casa y teníamos miedo de que ingresaran a usurpar. Además, las viviendas de este sector estaban construidas desde hacía varios meses”, contó un joven matrimonio.
Por su parte, una ama de casa contó que cuando le entregaron su casa faltaban detalles, como la toma de las juntas, es decir, la pastina sobre los cerámicos. Tampoco tenía, como todos, los artefactos ni sanitarios y griferías. “Había pérdidas en el tanque. Nos vinimos sin luz y sin agua. Nos entregaron una casa muy precaria. La nueva gestión del IPV nos va a entregar lo que nos hace falta pero nos tuvimos que venir así, de todos modos, por temor a que nos usurpen la casa”, relató la mujer.
Los que podían instalaban un sanitario y las griferías por su cuenta. Al respecto, se debe tener en cuenta que mínimamente un juego de baño tiene un valor de mil pesos; un precio similar tiene la grifería y, a todo ello, se debe sumar la instalación, que oscilaría los 500 pesos. Es decir, se necesitarían para instalarse entre 2.500 y 3 mil pesos.
Obra en construcción
Por su parte, el administrador del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), Dante López Rodríguez, admitió la falta de algunos accesorios. El funcionario explicó que en el barrio 120 Viviendas Norte actualmente está trabajando la Empresa Charas, que se comprometió a terminar el sector pendiente.
En las casas ya entregadas, indicó, “faltan los detalles”. Según el funcionario, el IPV ya compró las cocinas y los calefones. No obstante, adelantó que la entrega se realizaría de manera masiva.
“Queremos ver si se puede entregar a todos juntos. Están cumpliendo los plazos, como corresponde”, comentó.
En tanto el avance de obra en este barrio, señaló, es de un 80 por ciento. El administrador precisó que ya se realizaron los techos y el revoque. Al mismo tiempo, aclaró que hay un sector donde se puede ver a los obreros y las maquinarias, en el que falta terminar el revoque fino, hacer la instalación de sanitarios y reconoció que la obra no está muy avanzada por esta parte.
“La empresa termina el barrio y se queda el obrador un mes más para cuando ya empiecen a funcionar las viviendas; a veces pueden tener el problema de flotantes o flexibles. Se quedan para solucionar los problemas de habitabilidad de la vivienda. Una vez que se va la empresa, se empieza a hacer cargo el propietario porque es el mantenimiento y uso de la gente. Tiene un plazo de garantía de la empresa y tiene una garantía de 10 años del Estado. Tenemos dos (garantías): una de la empresa y otra del Estado. En abril estaría terminado este sector. Faltan detalles”, aseguró.
Miedo a los ocupas
El temor a perder sus casas en manos de usurpadores fue el motivo principal por el cual los adjudicados decidieron instalarse en condiciones precarias, arreglándose como pueden. Otro grupo de vecinos contó a EL ANCASTI que, en la noche del martes, habían ingresado de manera violenta a algunas viviendas.
En ese sentido, remarcaron que el barrio se había entregado en etapas. “Algunas viviendas ya estaban listas y no estaban ocupadas; otras no estaban terminadas pero estaban adjudicadas y así como estaban, la gente decidió ingresar. Algunos entraron a usurpar en casas terminadas y otros en casas sin terminar. Vimos que por eso hay más recorridos de policías”, comentaron.
Ante este temor, los flamantes residentes se están apurando en terminar las tapias. En algunas viviendas, las ventanas ya tienen rejas; en otras, ya se instalaron sistemas de alarmas. Los adjudicados coinciden en que debieron esperar muchos años para cumplir el sueño de la casa propia y tienen miedo de perder sus viviendas.
Se incrementó el recorrido policial
Debido a los intentos de usurpación que se registraron en los últimos días en el barrio 120 Viviendas, se incrementó el recorrido policial. De este modo, se pretenden frenar más casos de violencia y al mismo tiempo llevar seguridad a los adjudicatarios que, por miedo a perder sus viviendas, ya se instalaron.
Sea en patrullero o en bicicleta, la policía de la Provincia se hace presente en distintas horas del día. El miércoles al mediodía en el barrio 120 Viviendas, por orden del juez de Control de Garantías en feria, Fabricio Gershani Quesada, se procedió a desalojar a las familias que habían usurpado algunas unidades habitacionales. Desde entonces y tras el anuncio de la gobernadora Corpacci -quien usurpaba una vivienda se autoexcluía del padrón de inscriptos y perdía los beneficios del IPV-, no hubo más intentos de usurpación en los barrios que construye este organismo.


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