Un barrio que reescribe su historia

El complejo habitacional creado hace más de cuatro décadas a la vera de la avenida Urquiza se transforma. De ser residencia para 500 familias pasó a estar ocupado en un 70% por estudiantes. Mario Minervino "La Nueva Provincia"
Ubicado en una de las zonas más atractivas de la ciudad, el barrio Comahue viene experimentando desde hace algunos años un cambio sustancial en su conformación habitacional.

De ser residencia para 500 familias, se fue convirtiendo en un barrio estudiantil, al punto que, hoy, el 70% de sus departamentos tiene ese tipo de ocupantes.

Cuando a fines de la década del '50 el Instituto Tecnológico del Sur decidió emplazar su complejo educacional en la avenida Alem al 1200, le generó a esa zona una fuerte impronta universitaria, la que definió el carácter y destino de gran parte de las viviendas del entorno.

Creada la Universidad Nacional del Sur en 1956, estos bienes pasaron a la órbita del Estado nacional y le correspondió a la cooperadora de esta casa de estudios adquirir tierras aledañas al complejo, con la idea de establecer una suerte de campus universitario lindero al arroyo Napostá, cuando la avenida Urquiza era una calle de tierra muy poco transitada y la vera del arroyo poco menos que un descampado.

Por esa época, el departamento de construcciones universitario diseñó un ambicioso edificio de siete pisos, con un frente a casi 40 metros y un cerramiento vidriado, el cual se destinaría a servir como residencia estudiantil. Esta situación se modificó de maneras definitiva en 1966, cuando el rector Aziz Ur Rahman decidió la compra de tierras en Altos del Palihue, con la idea --todavía en vías de ejecución-- de instalar en ese lugar los futuros edificios destinados a aulas y viviendas.

A partir de ese cambio, los terrenos tomaron otro destino.

"Super manzana".

La cooperadora de las UNS vendió cuatro manzanas de su propiedad al municipio, cuyas autoridades, de esta manera, pudieron acceder a créditos para la construcción de viviendas.

Fue la génesis del barrio Comahue: 55 monobloques de 9 departamentos cada uno (495 unidades), emplazados en una superficie de 40 mil metros cuadrados.

Lo más singular del conjunto fue la decisión de su proyectista de tratar ese área como una "super manzana", sin calles interiores. En ese contexto apareció una distribución de los inmuebles que permitió la generación de espacios verdes comunes, plazoletas y caminos peatonales interiores. Esa fisonomía convirtió al Comahue en singular dentro de la trama urbana, la cual se fue enriqueciendo a partir del desarrollo de sus árboles, la sustancial mejora del entorno, sobre todo la ribera del Napostá, y el crecimiento edilicio del sector.

Aún con su arquitectura de extremada sencillez, el lugar mantiene, a 41 años de su inauguración, un potencial habitacional de excelencia.

El lugar, hoy.

"A medida que pasa el tiempo cada vez más estudiantes universitarios ocupan los departamentos. La gente original se ha ido o los va dejando y los principales interesados siempre son universitarios. Yo creo que en diez años todo el barrio va a tener ese perfil de moradores". Quien lo aseguró es Jorge Martinese, administrador del consorcio del lugar.

Las razones de esta mutación se relacionan claramente con la ubicación, los valores de alquiler accesibles y que sea esa población la que se cada vez se destaca más sobre el resto.

Martinese afirmó que la vida en el lugar resulta "muy tranquila" y que la mayoría de los jovenes se comporta de "muy buena manera".

"La verdad es que para nosotros, los vecinos más viejos, los chicos son como nuestros hijos. Incluso colaboran en todo lo que uno le pide y cuidan las instalaciones", señaló.

Entre los comportamientos que van identificando al barrio, Martinese incluyó la denominada "previa", esas reuniones de los jóvenes antes de concurrir a los sitios bailables.

"Se nota ese movimiento los fines de semana, pero siempre dentro de un marco de normalidad", recalcó.

No será "cerrado"

Martinese refirió que desde el consorcio se ha desechado, al menos por el momento, el proyecto de construir un cerco al barrio, como medida de seguridad.

"Es una inversión muy costosa, que no estamos en condiciones de hacer por ahora", indicó. Advirtió además que se está negociando con el municipio la reparación de las veredas sobre la calle Urquiza, luego de que en 2011 se retiraran 24 ejemplares de olmos.

"Entendemos que no nos corresponde a nosotros hacer esos arreglos porque la rotura fue consecuencia de las raíces de árboles que debe mantener el municipio", indicó.

Esta situación fue confirmada a este diario por el subsecretario de Obras y Servicios públicos, Rubén Lascano, quien adelantó que trabajan en un nuevo diseño de esas veredas, de modo de ocupar al menos tres metros de ancho, con una senda peatonal y un sector de canteros.

"No creo que podamos concretarlo este año, pero esperamos recomponer todo el lugar en 2013", anunció el funcionario.

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