Ninguna manzana tiene todos sus negocios en funcionamiento. Una cuadra posee siete cerrados.
Un recorrido de El Diario de la República determinó esa cantidad de locales sin ninguna actividad a pesar de que una de las condiciones para recibir la casa fue presentar un proyecto de trabajo para desarrollar tras recibir las llaves de la construcción. El barrio fue entregado el 23 de diciembre de 2010. Ya pasaron 18 meses y la inauguración de los emprendimiento sigue en veremos.
No sólo las puertas con candado son sinónimo de la falta de actividad, afuera de los locales no hay ni siquiera carteles que indican a qué rubro pertenecen sus beneficiarios. Algunos muestran signos de total abandono y otros, según su aspecto, son usados como depósitos.
Ninguna de las manzanas del barrio Productivo tiene todos sus negocios en funcionamiento. Una de las cuadras tiene hasta siete locales totalmente cerrados más uno como depósito.
El barrio 212 Viviendas fue impulsado por el Gobierno de San Luis durante la segunda gestión de Alberto Rodríguez Saá bajo la premisa de otorgarle vivienda y, en el mismo terreno, un espacio para que los comerciantes, profesionales o artesanos desarrollaran su actividad. Al mismo tiempo el barrio se convertiría en un polo productivo para la zona norte de la ciudad.
Pero después de la alegría que generó la entrega de las llaves, fueron pocos los vecinos del 212 Viviendas que rápidamente habitaron sus casas y menos aún los que abrieron sus negocios. Por eso, las inspecciones del ex Ministerio del Progreso no tardaron en llegar y en las construcciones vacías recayeron intimaciones. Tiempo después algunos adjudicatarios poblaron sus hogares, otros abrieron sus locales pero hubo seis casos que actualmente están en proceso de desadjudicación, según lo informado por la entonces titular de la cartera, Natalia Zabala Chacur.
Ahora, con el paso del tiempo, el barrio muestra signos de habitabilidad en las casas pero hay muchos espacios comerciales vacíos. “El problema es que hay poca actividad, los negocios no se pueden subsistir sólo con el movimiento del barrio. Yo coloco y arreglo aires acondicionados y me salieron trabajos acá pero la mayoría me llama y voy donde me piden que vaya”, dijo Raúl Domínguez, uno de los vecinos.
En el barrio Productivo hay negocios y profesionales para todas las necesidades. Conviven panaderías, verdulerías y carnicerías con peluquerías, veterinarias y centro de yoga.
En la recorrida también se pudo encontrar estudios jurídicos, academias de danzas y ferreterías. Pero hay 40 locales cerrados, con las cortinas bajas, sin carteles ni dueños adentro que ahora desafían al Ministerio de la Vivienda y las nuevas leyes que lo facultan para ejercer sanciones para quienes no cumplen con su rol de adjudicatarios.


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