Ramón Mestre y Laura Sesma viven en barrios cerrados. Esteban Dómina y Carlos Vicente habitan departamentos céntricos. Olga Riutort alterna entre su residencia en Carlos Paz y las casas de sus hijas en Córdoba. Héctor Campana optó por Tablada Park.
El candidato de la UCR, Ramón Mestre, y la postulante por la Coalición Cívica, Laura Sesma, optaron por barrios cerrados y coinciden en la principal motivación de esa elección: la seguridad de los countries.
“Yo afronté una situación muy traumática hace unos años, y después de tener mis hijos privilegié la seguridad de mi familia. Además, vivíamos en un departamento que nos había quedado chico y era muy incómodo subir y bajar con los cochecitos”, asegura Mestre, quien niega que haya incoherencia alguna entre el barrio privado y la preocupación por la ciudad de todos. “Yo vivo en un country, pero la idea de ciudad que tengo parte de la integración de todos los sectores”, aseguró.
Oscar Campana, candidato de Unión por Córdoba, también vivió en el mismo country que Sesma hasta el momento de su divorcio. Después eligió barrio Tablada Park: “Me decidí por ese lugar porque me encantó la casa. Y estoy contento”, asegura. Los que se las verán en figurillas en caso de que sea intendente son los eucaliptos gigantes de la cuadra donde vive el candidato: “Me encantan los árboles, pero el eucalipto no es para áreas urbanas. Son árboles viejos y gigantescos, que representan un peligro concreto”, explica.
Olga Riutort, de Fuerza de la Gente, es un caso particular. Mantiene su residencia en Villa Carlos Paz, en la casa que compartía con su ex marido y gobernador electo, José Manuel de la Sota, y asegura que cuando debe quedarse en Córdoba, lo hace en la casa de alguna de sus hijas. Una de ellas vive en Sucre al 1.300, que es donde se aloja Riutort más a menudo. Sin embargo, su domicilio electoral está en Nueva Córdoba.
La candidata asegura que si es elegida intendenta, se mudará a un departamento de un ambiente. “Sólo necesitaría un ropero y un baño”, explica.
El candidato del Frente Cívico, Esteban Dómina, y el de Nuevo Encuentro, Carlos Vicente, viven en el Centro. El primero habita desde hace 21 años en las alturas de Cañada y San Juan, mientras que el actual viceintendente vive en 27 de Abril y Arturo M. Bas. Ambos se quejan amargamente de lo mismo: el ruido, la polución y el caos de tránsito. No obstante, Dómina encuentra alivio en su segunda casa, que está en la verde tranquilidad de Agua de Oro, en las Sierras Chicas.
El postulante por el Frente Popular, Sebastián García Díaz, y el del Frente de Izquierda y los Trabajadores, Daniel Báez, optaron por barrios tradicionales de Córdoba. El primero vive en barrio Jardín desde hace dos años, y el segundo, en Alto Alberdi desde hace más de una década.
Ramón Godoy, del Frente de Unidad Popular y Humanista, tiene su casa en Villa Unión y conoce de cerca los problemas de muchas de las barriadas más populares de la ciudad: la falta de gas natural, de asfalto y de cordón cuneta, y el paso azaroso del transporte urbano.
Hay otros dos candidatos que quieren definir la política urbana de la segunda ciudad del país, pero eligieron residencias suburbanas: Mario Bartelloni, del Partido Intransigente, vive en la zona rural, en el kilómetro 20 de la ruta a Río Ceballos. Por su parte, el candidato de Concentración Popular, Jorge “el Mesías” Agüero, eligió la vida tranquila de Villa Allende Parque: tiene que lidiar con la inseguridad, pero cuenta con el beneficio de un terreno muy amplio que le permite tener frutales. Asegura que no se priva de “hacer la quinta”.



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