Rechazan que su país ingrese a la UE. Hubo 17 arrestados y 16 heridos.
El fútbol tuvo muy poco que ver con los graves incidentes provocados en Génova hasta la madrugada de ayer por 400 barrabravas serbios encuadrados en formaciones ultranacionalistas de tinte fascista, que armaron una noche de pesadilla obligando a suspender el partido Italia-Serbia por las eliminatorias europeas de 2012. El objetivo era en realidad dañar al gobierno de Belgrado e impedir que Serbia ingrese en la Unión Europea . El saldo es de 17 arrestados y 16 heridos. Por un pelo se evitó una tragedia humanitaria en el estadio de Marassi.
Hay que mirar la grave provocación seguramente telecomandada desde Belgrado por manos negras como un acto de pura violencia política que aprovechó la circunstancia de un partido de fútbol.
Los objetivos de los ultras fueron casi totalmente logrados. Ayer a la tarde la preocupación cundía en la Unión Europea de Fútbol, que ve venir una cadena de actos violentos provocados por los barrabravas de extrema derecha de varios países. También en Bruselas, sede de la UE, corrieron los escalofríos, pues todos advirtieron el mensaje que vino de los hinchas serbios de las formaciones más violentas.
Italia y Serbia, además, vivieron una jornada de crecientes tensiones, entre los pedidos de disculpa del canciller de Belgrado, Vuk Jeremic, y las críticas contra la falta de prevención de la policía italiana del ministro del Interior serbio, Ivica Dacic.
El partido duró sólo seis minutos, porque los barrabravas balcánicos lanzaron petardos y artefactos explosivos (fueron encontrados 600 por la policía) a la cancha. Los choques duraron varias horas. El jefe de los ultras de Estrella Roja, el equipo de fútbol favorito de la extrema derecha serbia, Ivan “El Terrible” Bogdanov (29), trepó a las barreras con alambrados que separan el campo de juego de las tribunas populares en el estadio de Marassi y con unas pinzas comenzó a cortar los alambres.
Aunque ocultó el rostro con un pasamontañas, la policía lo identificó por sus vistosos tatuajes. A las tres de la mañana de ayer lo descubrieron escondido en un buche de maletas de uno de los ómnibus serbios y ahora está en la cárcel.
Bogdanov arengaba a la violencia haciendo el saludo fascista y gritando esloganes . Los barrabravas serbios llevaban carteles contra la independencia de la región de Kosovo, que fue uno de los motivos de los bombardeos de la OTAN, la alianza militar occidental, en 1999 contra el régimen serbio.
Los ultranacionalistas serbios quieren desestabilizar sea como sea al actual gobierno de Belgrado . La semana pasada arruinaron la fiesta del orgullo gay en la capital de Serbia, con incidentes que dejaron más de cien policías heridos, protestas en toda Europa y preocupaciones generales sobre la acción de los neofascistas.
El uso del fútbol como pretexto para la peor violencia política se suma a las crecientes alarmas en Europa por el “boom” de las derechas neofascistas y neonazis , que en su mayoría niegan esta paternidad ideológica. La última: en Austria los ultramontanos conquistaron en las elecciones de la semana pasada el 29% de los votos. En Europa del este los grupos ultras se extienden como una mancha de aceite, mientras que en la rica y decadente Europa occidental florecen los grupos xenófobos y racistas.
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