Si bien la afluencia turística fue muy baja respecto a años anteriores desde el municipio se informó que no obstante vino más gente que la esperada. La falta de vuelos, la ceniza y la mala imagen restaron público.
Según la Agrupación de Hosterías, Hoteles, Cabañas y Bungalows (AHHB) la ocupación física en su sector, con baja de tarifas y promociones, orilló el 25%. A este valor le añadió la "ocupación real", que estimó en base lo que se ocuparía con las tarifas plenas, sin descuentos, que fijó en un 18,78%.
Otro dato importante es de que del 25% de los pasajeros el 19% solo permaneció una noche en el establecimiento. De estos últimos el 66% corresponde a hosterías, hospedajes y hoteles de baja categoría. Los integrantes de la AHHB informaron que en estos casos, cuando los visitantes se quedaron una noche en la ciudad, es por continuar viaje hacia El Bolsón, Esquel o Chile.
También informaron, criticando las tradicionales estadísticas que se emiten desde la secretaría municipal de Turismo, que "no tiene ningún sentido explicar cuántos autos entraron a la ciudad o cuántos turistas pasaron por la oficina de informes del Centro Cívico, ya que la mayoría fueron captados, por los establecimientos no habilitados, quienes trabajaron cómodamente, como nunca.
La AHHB denunció que la fiscalización brilla por su ausencia y que los alojamientos familiares y no habilitados tuvieron una ocupación casi plena. "No están escondidos, trabajan a plena luz del día, en lugares absolutamente visibles, como son el Centro Cívico, el ingreso por Ñireco, Playa Bonita y en muchos otros sitios".
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