Barcelona: revuelo en el viejo puerto por el yate de un millonario

El ruso Roman Abramovich tiene su barco allí. Y lo siguen otros magnates. Los vecinos temen por la identidad del barrio.

Su perfil de 163 metros de largo y sus seis cubiertas son una prueba del amor del multimillonario ruso Roman Abramovich por una ciudad que volverá a visitar hoy ya que su equipo de fútbol, el Chelsea, intentará asegurarse un lugar en la final de la Champions League.

Pero ese super yate, equipado con un mini submarino y escudo anti paparazzi, es un símbolo en realidad de lo que los vecinos del tradicional vecindario de pescadores de La Barceloneta temen suponga la desaparición de uno de los pocos barrios de la ciudad que han mantenido su tradicional espíritu de clase trabajadora . La vieja Barcelona se encuentra amenazada. Un fondo de inversión privado, británico, asumió el control de buena parte de la zona del puerto y solicitó ya una licencia extendida de modo de convertir al Marina Port Vell en un hogar para los super yachts.

Fuentes cercanas al grupo comentaron que desean extender la licencia hasta 2036.

El Grupo Salamanca con sede en Londres pretende convertir a esta marina en refugio de barcos de hasta 180 metros de largo , con lo que el creciente club mundial de multimillonarios se congregaría en un puerto que “domina el corazón de Barcelona”. Sin embargo, los residentes de La Barceloneta sostienen que l os barcos van a eclipsar los famosos edificios angostos de este barrio , de cuatro o cinco pisos, en donde las familias de trabajadores viven en pequeñas casas que exhiben coloridas filas de ropa recién lavada.

“He vivido aquí toda mi vida y este barrio tiene una identidad especial, precisamente porque hay mucha gente trabajadora que siempre vivió aquí”, explica el jubilado Antonio García (68), del grupo vecinal La Ostia. “Pero esto nos va a afectar, va a convertir al puerto en un lugar para los muy ricos y va a cambiar las cosas para siempre”, lamenta.

Los vecinos temen también que se levante un elevado muro alrededor del puerto para garantizar la privacidad de un puñado de millonarios, creando un ghetto de multimillonarios en las puertas de su barrio. Quienes se oponen ya salieron a las estrechas calles de La Barceloneta para pedir que los especuladores sean mantenidos fuera de una zona famosa por sus restaurantes baratos de mariscos y su cercanía a la colorida playa urbana de Barcelona .

“Todo esto volverá al lugar un punto aún más turístico y nos vamos a ver expulsados de nuestro propio barrio”, agregó García.

La mayoría de la flota pesquera de Barcelona desapareció hace años, pero la zona también contaba con fábricas y la mayoría de la gente trabajaba en la industria. La Barceloneta fue asimismo centro de cultura popular . La zona más deteriorada fue remodelada para los Juegos Olímpicos de 1992, pero sobrevivió al aburguesamiento de otras partes de la ciudad vieja. “Los departamentos de aquí son demasiado pequeños para la gente de más dinero”, explicó García. “Esto nos salvó hasta ahora”, advierte. En el puerto, a los propietarios de los barcos más pequeños ya se les está pidiendo que abandonen el lugar.

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