Barack Obama recibe a Netanyahu luego de renovar su apoyo a Israel

El programa nuclear de Irán será el eje de la reunión en la Casa Blanca. El presidente de los Estados Unidos abogará por insistir con las sanciones para forzar la ssalida diplomática
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, advirtió el domingo que no "habla con soltura" cuando se refiera a una posible intervención militar para frenar el plan nuclear de Irán. "No sacaré opciones de la mesa. No dudaré en usar la fuerza cuando se trate de defender a los Estados Unidos y sus intereses", aseguró.

Asimismo, el mandatario estadounidense subrayó que los Estados Unidos incrementó su ayuda de seguridad hacia Israel cada año desde que él asumió su cargo en 2009, para añadir: "Israel siempre debe tener la capacidad de autodefenderse, por su cuenta, contra cualquier amenaza".

El momento elegido para realizar sus declaraciones al grupo de lobby pro israelí AIPAC no fue casual. Este lunes, recibirá en la Casa Blanca al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al que instará a evitar un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares del país islámico.

Obama mostró el domingo la continuidad en su postura, que consiste en manifestar su apoyo a Israel pero exigirle mesura a la hora de realizar declaraciones y tomar decisiones. Así, afirmó que las "bravatas" sobre un ataque militar eran contraproducentes porque han estado elevando los precios globales del petróleo, han aumentado la demanda por el crudo iraní y han ayudado a compensar el impacto de las sanciones impuestas contra la economía de ese país.

No obstante, Obama renovó el apoyo de su Gobierno a Jerusalén, aunque le pidió mesura al Gobierno de Netanyahu, al afirmar que es cuestión de tiempo hasta que las sanciones económicas sobre Teherán surtan efecto, lo que obligará a Irán a sentarse a negociar y rever sus aspiraciones atómicas. "Creo firmemente que aún existe una oportunidad para tenga éxito la diplomacia, respaldada por la presión", concluyó.

Pese a todo, el conservador ministro de Asuntos Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, uno de los que más agitan la necesidad de ir a la guerra contra Irán, volvió a insistir con que su país decidirá de forma independiente si usar la fuerza militar contra Irán. "Estados Unidos es el amigo más importante de Israel, pero nosotros somos un país soberano e independiente y al final del día el gobierno israelí toma decisiones, las mejores que considera", añadió.

Algunos analistas estiman que un ataque de Israel a Irán sin la aprobación de los Estados Unidos forzaría a Obama, en plena campaña electoral, a apoyar a Jerusalén. De hecho, la oposición republicana ha agitado el fantasma iraní y la presunta debilidad de la Casa Blanca, una y otra vez. A su vez, un ataque militar israelí sobre las instalaciones nucleares haría que Washington no tenga que cargar con los costos políticos de la guerra en cuanto a su imagen internacional.

Netanyahu, por su parte, saludó el domingo por la noche las declaraciones del mandatario estadounidense, y especialmente la referencia a que Israel debe tener la capacidad de hacerse cargo de su propia defensa.

En tanto, Obama, anunció este domingo que su par israelí Shimon Peres recibirá la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil en el país. El mandatario estadounidense lo elogió por sus seis décadas al servicio de la fundación y la defensa de Israel.

Previamente, Peres remarcó la voluntad de paz de Israel, pero también sostuvo que su país no dudará en tomar medidas contra Irán, al que calificó como "un peligro para el mundo entero". El mandatario a menudo ha adoptado una línea más suave sobre temas de Oriente Medio que Netanyahu, quien lidera el Partido Likud, extrema derecha.

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