La estrategia incluye la renovación de sucursales, actualización tecnológica y capacitación de personal.
Como referencia, el monto es similar a la suma de los proyectos para ampliar la capacidad instalada en fundición, forja y mecanizado de piezas de 14 autopartistas cordobesas.
El proceso tiene dos columnas troncales: el nuevo modelo de sucursales y el proyecto tecnológico, que interactúan para sostener la estrategia comercial, que no es otra que reducir pérdidas y aumentar el volumen del negocio para sostener una estructura en la que conviven costos operativos y políticos.
A fines de abril, el presidente del Banco, Mario Cúneo, reconoció que la entidad no ha recuperado su lugar histórico en cantidad de depósitos y créditos. “Queremos mejorar la capacidad instalada y utilizar los recursos humanos que tenemos, con cierto exceso, pero que son de calidad”, indicó.
Aunque nadie se anima a hablar de números en forma oficial, ejecutivos, técnicos y funcionarios reconocen que al Banco le sobran mil empleados y 40 sucursales. Como achicar la estructura es inviable políticamente, el único camino es expandir la cartera de negocios.
Uno de esos indicadores es el monto de préstamos al sector privado, que en el primer trimestre del año era de 2.691,8 millones de pesos. El objetivo es cerrar 2010 con un alza del 20 por ciento, para superar la barrera de los tres mil millones.
“La interrupción de dar préstamos al sector privado es un costo que lleva seis, siete u ocho meses poder recuperar. Ese proceso empezó en marzo de este año”, aseguró un técnico allegado a la entidad.
Doble crisis. Después de varios ejercicios con superávit, el Banco terminó 2009 con una pérdida de 27,6 millones de pesos, que en el primer trimestre de este año bajó apenas a 25,2 millones. En la entidad, reconocen que será imposible escapar al déficit durante este año, aunque confían en achicarlo. El primer impacto se sintió con la crisis del agro, en 2008.
Pero, el cimbronazo fue la debacle financiera de la Provincia durante el año pasado. “Acá todo el mundo se olvida, pero la Provincia estuvo al borde de la emergencia y de emitir cuasimoneda; la Nación no le mandó plata durante un año y medio. Cómo se explica que, pese a eso, siguió pagando sueldos. Hubo dos mil millones de pesos que salieron del Banco de Córdoba”, afirmó un asesor de la entidad.
Tapar los descubiertos del Gobierno significó una abrupta caída de depósitos líquidos (de 42 a tres por ciento). Además, parte de esa plata eran justamente depósitos de la Provincia.
Un dato elocuente: en 2008, el 25 por ciento de los depósitos del Banco eran oficiales; ahora son casi insignificantes.
El costo que pagó fue doble: por un lado, se quedó sin el flujo que pensaba usar para préstamos a privados; por otro, tuvo que cubrir la salida de billetes a costa de un quebranto. Se estima que la entidad tomó alrededor de 1.800 millones de pesos a tasas muy por encima de lo habitual.
Salvataje. Ese fue el monto que el Banco de Córdoba puso para evitar el colapso financiero de la Provincia, cuando la Nación no enviaba los fondos comprometidos por la disputa política con el gobernador Schiaretti. La ayuda “anticíclica” le restó recursos para préstamos y lo obligó a captar liquidez a tasas onerosas.
2.000 millones de pesos
Descubierto. Abril fue el último mes durante el cual el Gobierno acudió a la entidad para cumplir en tiempo y forma con el pago de salarios. La mejora en los ingresos y el desendeudamiento para las provincias cambió el panorama fiscal.
Pérdidas. El Banco cerró 2009 con un déficit de 27,6 millones de pesos. El “rojo” seguirá todo este año, aunque con una tendencia a achicarse.
Salarios. El aumento para los empleados bancarios le significó al Banco un gasto extra anualizado de 100 millones de pesos.
Jubilados. El proceso de bancarización se realiza a un ritmo de 20 mil pasivos por mes.
Comentá la nota