Con la sanción de Diputados, la entidad se encamina a tener un papel más comprometido con el financiamiento del desarrollo
La Cámara de Diputados aprobó ayer por la noche el proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central por 142 votos positivos, contra 84 negativos y 10 abstenciones. El martes próximo, el Senado comenzará a analizar en comisiones el texto, con el objetivo de transformarlo en ley antes de fin de mes. El debate duró casi diez horas y registró cruces calientes entre el oficialismo y la oposición, principalmente por la ampliación de la capacidad de financiamiento al Tesoro nacional.
“Esta reforma persigue que el Central pase a ser un actor protagónico y vuelque al sistema financiero hacia el desarrollo del sector productivo”, afirmó el presidente del bloque oficialista, Agustín Rossi, al cerrar el debate. Después le respondió a la oposición: “¿Qué tiene de malo que el Banco Central le preste plata al Estado?”.
Además del Frente para la Victoria, el proyecto pasó a Diputados con el apoyo de los bloques Nuevo Encuentro, Frente Cívico por Santiago del Estero, Córdoba Federal, Movimiento Popular Neuquino, Frente Peronista Federal, Partido Justicialista de La Pampa y Unión Peronista. Este último, conducido por Felipe Solá, fue el único que votó en contra de la modificación del artículo 20 durante el recorrido particular.
Las principales críticas de la oposición continuaron la línea que llevaban hasta ahora: falta de independencia del Central, eliminación de las metas de inflación, ausencia de una fórmula para calcular las reservas de libre disponibilidad y la negativa oficial a incluir representantes de las provincias en el directorio de la entidad.
Y, por supuesto, la modificación al artículo 20 impulsada a último momento por el oficialismo y que habilita al Central para girar adelantos transitorios al Tesoro nacional por un 20% (antes era de 10%) en carácter “excepcional” y por un plazo de dieciocho meses.
Según Rossi, este cambio del artículo 20 “tiene la mejor impronta de esta reforma que estamos haciendo” y detalló que “está puesto para situaciones de emergencia”.
A su tiempo, el diputado Roberto Feletti también replicó a esa crítica, que fue repetida por casi todos los legisladores opositores. “La ampliación será para políticas contracíclicas”, subrayó, pero reconoció que podría tomarse para “financiar debilidades de infraestructura”.
En la liga de opositores, el diputado por la Coalición Cívica-ARI Alfonso de Prat Gay sintetizó buena parte de las críticas y recayó en él la defensa del dictamen de minoría que su bloque compartió con la UCR. Según la visión de estos dos partidos, “la reforma es para hacer caja”.
“Este es el peor ajuste, porque con la modificación del artículo 20 el Central va a poder financiar al Tesoro durante 2012 con $170.000 millones, que inexorablemente terminan en inflación”, denunció De Prat Gay, y remató al cierre de la sesión: “Hoy se aprobó un zafarrancho”.
A su turno, el Frente Amplio Progresista, que bajó al recinto con dictamen propio, se opuso centralmente al pago de deuda como prioridad en el uso de las reservas monetarias y criticó “que no haya un parámetro para la correlación entre esas reservas y la base monetaria”. “Centraliza poder y flexibiliza controles: eso nos impide acompañar el proyecto del Gobierno”, sostuvo la diputada socialista Alicia Ciciliani.
Tras la intervención del Movimiento Popular Neuquino solicitando ampliar el tratamiento diferencial a las bancas públicas, el diputado Carlos Heller indicó que funcionarios del Central se comprometieron a que, una vez que dispongan de la nueva ley, aplicarán cambios para aplicar encajes diferenciados para los bancos provinciales.
En el texto del Ejecutivo esta herramienta estaba limitada a promover el crédito productivo para el sector pyme y las economías regionales. El reclamo lo recogieron también legisladores de otras provincias.
Yoma explicó sus cambios en la votación
La nota de color la interpretó el diputado Jorge Yoma, representante de La Rioja por el Frente para la Victoria porque tanta crítica a la aún vigente Carta Orgánica que se sancionó en 1992 lo obligó a excusarse frente a los otros 250 diputados: él había sido uno de los fervientes defensores y hace ya dos décadas su voto cooperó en que se apruebe ese texto hoy demonizado.
"Quisimos generar confianza en un país que venía con hiperinflación", arriesgó en su intento de explicación, pero la voz dubitativa y el súbito silencio en el recinto fue más que las palabras. Alzó la vista, miró a Julián Domínguez, el presidente de la Cámara, y volvió a insistir: "Era de estricta realidad económica, señor Presidente".
El aplauso fue tímido; sólo de un puñado de legisladores, que quizás no habían estado en su banca mientras de esquina a esquina se disparaba contra la política neoliberal de los noventa.
Antes de que el micrófono se apague, Yoma alcanzó a agregar: "Mi voto ahora va a ser afirmativo porque las circunstancias del país son distintas, aunque reconozco que me generan dudas votar todo lo contrario a lo que voté hace algunos años".
FRASES DESTACADAS
Roberto Feletti, diputado del FPV
“No es una ley contra los bancos, sino que se propone corregir fallas de mercado donde no hay asignación de recursos crediticios”.
Alfonso Prat-Gay, diputado Coalición Cívica
“El único objetivo que persigue esta reforma es facilitarle la vida a los bonistas del exterior”.
Carlos Heller, diputado Nuevo Encuentro
“Hay dos posiciones: los que defienden al mercado y los que creemos que hay que tener participación”.
Claudio Lozano, diputado Amplio Progresista
“Esta es una nueva propuesta del oficialismo que declama cambios estructurales pero que terminan sepultados en las necesidades de coyuntura y de caja.”
Oscar Aguad, diputado de la UCR
“El Gobierno nacional solo quiere financiar su déficit con inflación”.








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