Fue creado el 10 de abril de 2002 y fue una respuesta al caos nacional. Hoy, 62 instituciones reciben en total 60 mil kilos de comida cada mes. La asistencia de alimentos también está destinada a merenderos y jardines maternales.
Entre los establecimientos beneficiados se encuentra el comedor Santa Faustina, localizado en el barrio Covipa, de Guaymallén. Su encargada, María del Carmen Scherl, destacó la importancia del papel que cumple el Banco a la hora de administrar y distribuir los alimentos.
"Si me faltaran las donaciones del Banco de Alimentos debería cerrar el comedor", reflexiona Lela, como le gusta que la llamen. Esto es así por, como ella misma reconoce, "40 por ciento de la ayuda que recibimos es de ellos".
La asistencia de alimentos no está destinada sólo a comedores, si no también a merenderos y jardines maternales de escasos recursos. María Rosa Casaña, representante legal del jardín Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Luján de Cuyo, explicó que al pasar de ser un SEOS (Servicio Educativo de Servicio Social), ellos reciben "a chicos que están fuera de la edad que nosotros abarcamos y son alimentados gracias a las donaciones nos facilita del Banco". Inclusive María Rosa reconoció que, desde el jardín, también distribuyen bolsones de comida, pero que los intercambian "por trabajo" dentro de la institución.
El trabajo del Banco. En la actualidad, el Banco distribuye 60 mil kilos de comida a 62 instituciones de escasos recursos. Las entregas se realizan varias veces al mes, según las necesidades de cada una. "El eje de nuestro trabajo es el recupero del alimento que se tira porque no entra en la cadena comercial", precisó el locutor y conductor Sergio Gras, presidente del Banco de Alimentos de Mendoza.
Así, aquel alimento que no puede ser comercializado, ya sea por estar próximo a su vencimiento o porque hubo un excedente en la producción, es rápidamente recuperado y repartido a los merenderos, jardines y comedores.
Sin embargo, aquellos establecimientos que deseen recibir comida deben alcanzar ciertas exigencias. "Les pedimos cumplir con la personería jurídica, pero también deben garantizar las condiciones adecuadas para recibir y almacenar el alimento", reconoció Gras. No obstante, esos requisitos le brindan al Banco una buena imagen ante aquellos que se ven beneficiados. De esta manera, Lela remarcó la "transparencia y seriedad" con la que trabajan.
Las donaciones. El contexto de crisis que se vivió en nuestro país en los años 2001 y 2002 fue el fundamento para la creación, el 10 de abril del 2002, del Banco de Alimentos de Mendoza. Entonces, los comedores y merenderos se habían visto colapsados ante la gran demanda por parte de la población más cadenciada.
En sus primeros años, el monto de alimentos que distribuía la institución rondaba los 7 mil kilos, pero, gracias a la solidaridad de la gente, ese número se incrementó más de 800 por ciento. Con respecto a las donaciones, Gras manifestó que, además de las empresas productoras, hay quienes colaboran facilitando el traslado del alimento, mientras otros "realizan aportes dinerarios", que permiten financiar al funcionamiento del Banco.
Es numerosa la cantidad de personas que trabajan día a día, donando parte o el total de su trabajo, para que esa inmensa cadena de recepción y distribución de alimentos pueda funcionar correctamente.
En la colecta anual, que este año se va a realizar en el mes de octubre, participan unos 600 voluntarios, que se encuentran registrados en una base de datos que maneja la institución. Otro dato a tener en cuenta es que la Comisión Directiva está integrada, como bien explicó Gras, "por 20 personas que trabajan ad honorem".
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