El dirigente agropecuario Pablo Sorasio realizó un análisis del año que termina, detallando lo que a su criterio quedó pendiente y lo que se necesita “ajustar” para enfrentar de la mejor manera lo que viene, “dejando implícita la necesidad de evaluarlo sobre una base de planeamiento, no sólo de cada institución sino también del conjunto de la sociedad”, dijo.
“Hace dos años Pergamino comenzó a dar sus primeros pasos en el desafío de casi 60 instituciones, entre las cuales se encuentra la que represento, de constituir el Plan Estratégico, que la semana pasada cumplió su primer ciclo.
“Gracias al aporte de las entidades y al de muchos ciudadanos, se concluyó la etapa de abordaje y realización de la planificación, debiendo pasar ahora a la etapa más difícil, la aplicación y el sostenimiento del plan en el tiempo, en la que todos tendremos la responsabilidad de acompañar, construir cada uno desde su lugar y controlar lo que se realice.
“Como presidente de la Sociedad Rural de Pergamino siento orgullo de poder ser parte, asumiendo como institución el compromiso público de un modelo de desarrollo realizado en forma conjunta, que tiene como meta el bien común.
“Tal como destaca el libro distribuido en la presentación, ‘Nos encontramos para crecer’, resulta evidente que el camino para lograrlo está en fomentar la confianza interinstitucional, una mayor interrelación público-privada como clave en la elaboración de estrategias con sus dimensiones sociales, económicas y urbanas, para que con justicia y estrategias demos a la ciudad un desarrollo sostenible, apoyado en su alto capital social.
“Para planear es necesario hacer un diagnóstico y en éste pudimos reconfirmar que Pergamino tiene una fuerte interrelación con la actividad agropecuaria, ya que vincula su economía y su desarrollo fundamentalmente al sector agrícola, que representa el 47 por ciento de las exportaciones locales.
“Sin embargo, y como uno de los representantes del sector, debo decir que nos enfrentamos a potenciales problemas, limitaciones, desafíos y muchos riesgos, que si suceden como es evidente no sólo nos afectarán a nosotros como sector productivo sino que terminarán teniendo un precio muy alto en toda nuestra comunidad.
“Luego de la devaluación y la crisis de 2001, la producción agrícola, apoyada por la coyuntura internacional e industrial, logró que el país recuperara su competitividad, abriendo un proceso de crecimiento a nivel nacional que desde 2004 fue continuo y creciente, ayudado por la ascendente demanda de alimentos a nivel mundial, sobre todo de Asia. Si repasamos la historia, podemos hacer una comparación con lo que vivimos a principios de siglo, cuando éramos reconocidos como ‘el granero del mundo’.
“De esta manera la recuperación del sector agrario repercutió en la economía nacional y de las regiones vinculadas a la producción granaria y agroindustrial, pero la falta de un marco de concentración supralocal de estrategias y políticas de Estado impidieron que el crecimiento económico, entre 2006 y 2008, se orientara a un proceso de desarrollo sostenido a lo largo del tiempo.
“Pergamino en esta etapa hizo un gran esfuerzo, capitalizando un crecimiento más que significativo, tanto de los servicios y equipamientos como de las actuaciones y gestiones en los ámbitos sociales, productivos, urbanísticos, ambientales, educativos y tecnológicos con la universidad, que potenciaron la ciudad no sólo como un polo agrícola industrial sino también tecnológico y científico. Sin embargo, nada pudo impedir que temblara en 2008 con la crisis del campo y luego con la crisis internacional, dejando en evidencia las debilidades que como ciudad y como país tenemos frente a las amenazas del nuevo escenario global.
“Las potencialidades que posee Argentina son muchas pero debemos hacer fruto de ellas, no malgastarlas. A la sociedad la hacemos todos, tenemos muchas fortalezas, recursos naturales, infraestructura y recursos humanos, pero nos falta participación, trabajo pensado por y para todos sus habitantes.
“Es claro que las políticas económicas pueden afectar el futuro del país. Y si a esto le sumamos la incertidumbre de la economía mundial, donde los fondos de inversión están volviendo al dólar, fortaleciéndolo y dando un fin a la orientación del viento que sopló a favor de la economía argentina; la caída de cerca de un 25 por ciento del precio de los granos, con el agravante de una suba de sus costos de producción en casi la misma proporción; provocan por ejemplo que uno de los granos emblema, como es el trigo, deje de ser rentable, con sus temidas consecuencias. O también amenaza a los ganaderos y lecheros frente a la carrera contra la inflación, que dejan en el camino una buena parte de su margen.
“No queremos que vuelvan a aparecer viejos signos de escasez en un panorama que debería ser de abundancia.“A pesar de este triste escenario los productores seguimos trabajando y esforzándonos para transformar con estrategias lo que nos sucede en algo positivo. Somos conscientes de que sería un momento ideal para corregir las distorsiones que desincentivan a la producción, reducen la inversión y la creación de empleo; planificando, tomando en cuenta el cuidado del ambiente y sus recursos bajo una política de largo plazo.
“Por eso, como presidente de una prestigiosa institución, siento la responsabilidad de renovar la fe y tengo la obligación de rescatar lo positivo para invitarlos a todos, desde su lugar, a seguir trabajando sobre esa base. Queremos que la sociedad comprenda que el campo somos todos, es parte de nuestras venas y seguiremos velando por demostrarlo.
“La cosecha en los últimos tiempos felizmente ha sido mucha: a fuerza de inversión y coraje, los productores hemos logrado aumentar en casi diez veces la cantidad de cereal producido en menos de 15 años, y esto no fue gracias a ningún gobierno, fue sólo gracias a la fuerza del interior productivo.
“Gracias a la participación, a nivel local, solucionamos un tema neurálgico en el tránsito de la maquinaria que provocaba accidentes, con la reciente inauguración del Puente de la Cruz.
“Seguimos trabajando en aumentar la participación de los productores agropecuarios, única forma de lucha y defensa en la democracia, ganando una notable cantidad de socios de nuestra entidad. Y en esta línea confiamos en la participación juvenil y en una sociedad que escuche todas sus voces, por eso estamos conformando un ateneo de jóvenes donde los chicos, nuestros adultos del mañana, tengan voz y voto. Por último, realizamos una exposición que unió a todos los sectores comerciales de la ciudad, llenándola de contenido para los diferentes públicos, logrando gracias a todos los visitantes, que sea la verdadera fiesta de Pergamino. Y seguiremos haciendo, seguiremos construyendo, desde nuestro lugar. Mi deseo para 2012 tiene relación con ello, con invitarlos a seguir armando una sociedad entre todos, que se escuche, que se defienda, que se sienta parte y, sobre todo, en la que haya respeto y educación, porque si cada uno desde su lugar actúa bien hoy hacemos un mañana para todos. Con la esperanza de una Argentina mejor, les dejo mis mejores deseos para este nuevo año”.
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