Los trazos que definían el escenario de la mayoría de los hospitales de Río Negro hace más de un año se repiten en la actualidad. Los déficits de personal, de profesionales, de recursos económicos y financieros, de insumos y aparatología, siguen formando un costado preocupante.
En el hospital Francisco López Lima, de Roca, la escasez de profesionales en general y de personal de enfermería y mucamos hoy domina la escena. El panorama se replica en la mayoría de los centros públicos de Salud rionegrina. Pese a esto, en algunos casos puntuales, como en la Región Sur, las autoridades destacan lentas –pero auspiciosas– mejorías.
Si bien en algunas áreas se han incorporado especialistas, lo cierto es que en el último año la fuga de médicos al sector privado de salud ha sido más que notoria.
"Un radiólogo, un traumatólogo, cualquier especialista gana entre tres y cuatro veces más que en Salud Pública. Y se van. En los cuatro meses de gestión que llevo, este hospital tiene un funcionamiento normal dentro de lo esperable, pero hay mucha pérdida de profesionales que han decidido no seguir adhiriendo a la Salud Pública. Estamos gestionando permanentemente recursos humanos, pero falta gente que quiera cubrir los cargos. Médicos, básicamente faltan y también personal en enfermería", explicó el director del centro roquense, Daniel Aroca.
La situación del hospital Pedro Moguillansky, de Cipolletti, sigue siendo también complicada en cuanto a los recursos humanos que necesita para funcionar. La falta de médicos generalistas, enfermeras y personal de servicios son las áreas con mayor déficit, lo que repercute en la atención de la gente que concurre a la institución.
Los sectores consultados coincidieron, sin embargo, en que hay una mejor administración y que los recursos llegan en tiempo y forma, aunque siguen siendo escasos para un hospital que atiende la demanda no sólo de Cipolletti sino también de las ciudades vecinas.
La asunción del nuevo gobierno generó al principio incertidumbre entre el personal contratado, que temió que la ley de disponibilidad afectara su estabilidad laboral. Los primeros meses fueron complejos porque esta situación se sumó a la inercia de los últimos meses de la gestión anterior.
En Allen, la situación del hospital Dr. Ernesto Accame es, por el momento, "delicadamente estable". Inclusive la institución vivió hace poco tiempo un momento sumamente crítico ante la falta de médicos que cubran las guardias hospitalarias en el área de emergencias. (Ver aparte)
La "escasez" hoy se nota, principalmente en áreas como Traumatología, en Roca –inclusive en los últimos días se suspendió la entrega de turnos a raíz de que el número de profesionales para el área quedó reducido casi a la mitad–, en Laboratorios por "readecuación de tareas" sólo se atendían urgencias, y la carencia también se siente en Neonatología, Diagnóstico por Imágenes, Medicina General y Cirugía.
Desde febrero en adelante han ingresado "un cirujano y un pediatra especializado en endocrinología; también estamos gestionando el ingreso de un médico generalista, pero todo es a cuentagotas", se lamentó Aroca.
La atención, en diversas áreas, también sigue siendo limitada. En Odontología, que en lo que va del año ha estado funcionando a medias por falta de insumos – "desfasaje en la entrega de anestésicos", se apuntó oficialmente, se siguen realizando prácticamente sólo extracciones. "Queremos reestructurar esta área, y avanzar en otro concepto de atención. Queremos que se puedan hacer tratamientos, arreglos y no sólo extracciones".
La falta de equipamientos adecuados y de los elementos necesarios, también hace que el consultorio de Oftalmología –que cuenta con un solo profesional– pueda ofrecer "prestaciones limitadas", se admitió desde la dirección del López Lima, uno de los pocos centros de complejidad 6.
Diversos estudios médicos, algunos de mayor complejidad como tomografías, y otros como endoscopías –porque sólo se realizan en el hospital las consideradas de urgencia–, siguen significando una erogación importante para las arcas estatales, ya que deben realizarse en centros privados. El hospital roquense es uno de los de mayor complejidad en la provincia, es cabecera de la región y la zona de cobertura es amplísima. Sin embargo, hay numerosas prestaciones y prácticas que no pueden realizarse y se continúan derivando al sector privado.
"Se siguen pagando prestaciones al privado que se podrían hacer en el hospital, porque creo que se pueden tener los equipamientos, pero nos faltan profesionales y si compramos un tomógrafo, o lo que fuere, ¿quién lo va a manejar?", se preguntó Aroca.
Se estima que entre septiembre y octubre podría finalizarse la primera etapa de la obra del hospital pediátrico, pero "este crecimiento va a traer aparejada la necesidad de incorporar mayor recurso humano", advirtió.
A contramano de esta realidad, en varios pueblos de la Línea Sur, donde los hospitales públicos son los únicos de centros prestadores de salud, se está incrementando el número de profesionales. Jacobacci contaba con tres médicos generalistas y actualmente tiene seis y también se han reforzado algunas especialidades. Otro caso testigo lo aporta Ramos Mexía, localidad que históricamente contó con un solo médico y en la actualidad tiene dos. Claro que el número de profesionales, que en la actualidad alcanza los 20, podría incrementarse cuando el gobierno comience a pagar el "incentivo" anunciado el 23 de febrero pasado para hacer más tentadora la llegada de médicos a la zona. Aunque hoy, ese complemento al sueldo, está en discusión.
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