Bajo presión, Rajoy y Zapatero aceleran el traspaso de poder

Bajo presión, Rajoy y Zapatero aceleran el traspaso de poder
Se reunieron en secreto ayer, antes de lo previsto, por la creciente inquietud de los mercados

MADRID.- La crisis económica y la presión de los mercados forzaron el adelanto de la primera reunión entre el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y su sucesor electo, Mariano Rajoy, que se celebró ayer bajo estricto secreto en el Palacio de la Moncloa.

El encuentro, que se hizo público una vez finalizado, reafirmó las versiones que dan cuenta de "intensos esfuerzos" de ambos políticos para acelerar el traspaso de poder del gobierno socialista hacia el conservador que liderará Rajoy, que se impuso el domingo pasado con el 44,64% de los votos en las elecciones generales.

La fecha tentativa para el cambio de mando aún no fue definida, pero el mandatario electo pidió asumir "antes de Navidad", un plazo que contaría con el consentimiento de Rodríguez Zapatero.

Si bien desde el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no trascendieron detalles sobre la sorpresiva reunión entre los líderes de ambas fuerzas, la prensa española especula que la agenda se centró en los pasos a seguir por España dentro de un continente europeo sumido en la peor tormenta financiera de los últimos tiempos.

"El encuentro tuvo como eje la crisis de la zona euro y de los mercados, así como el Consejo Europeo que se celebrará en Bruselas el 9 de diciembre", afirmó ayer el diario El Mundo en su versión digital.

Sin embargo, la misma fuente señaló que "no está previsto" que Rajoy ni cualquier otro representante del PP forme parte de esa cumbre, como otros medios habían especulado ayer.

A pesar de que se preveía un encuentro entre Rodríguez Zapatero y Rajoy antes del comienzo del proceso de investidura, su concreción a sólo tres días del amplio triunfo electoral del PP marca un hito en la historia reciente de la democracia española.

En 2004, el entonces presidente conservador José María Aznar y el actual jefe del Palacio de la Moncloa tardaron 11 días en verse por primera vez cara a cara en una reunión de transferencia de poder.

Antes de la "minicumbre", los equipos del gobierno y del partido ganador en las elecciones llevaron adelante una serie de negociaciones para facilitar el traspaso de mando.

El grupo dirigido por el ministro de la Presidencia, el socialista Ramón Jáuregui, se comprometió allí con la delegación opositora, encabezada por la vocera del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, a suministrarle "toda la información y la documentación necesarias" para poder formar el nuevo gobierno en término.

Más allá de las formalidades del complejo proceso de traspaso de mando, ayer las cámaras de la televisión española, que sólo estuvieron presentes al comienzo de la reunión, captaron un llamativo diálogo entre los representantes del gobierno y de la hasta ahora oposición.

"Vienen tiempos difíciles", le advirtió el ministro Jáuregui a Sáenz de Santamaría.

La respuesta de la representante del PP, que es considerada por los analistas como la firme candidata a ocupar la vicepresidencia de España, no se hizo esperar: "Sí, se avecinan tiempos malos. Lo de ustedes debe ser una mezcla de emoción y responsabilidad", afirmó.

A pesar de este intercambio, ambas delegaciones reconocieron que el encuentro fue "cordial" y "positivo", y acordaron hacer "muchas más reuniones" en las próximas semanas.

El trabajo de los grupos se basa principalmente en cuestiones burocráticas, en especial en la determinación de las competencias de los funcionarios de segunda línea y en temas protocolares.

En cambio, en el primero de los encuentros entre Rodríguez Zapatero y Rajoy se habrían comenzado a analizar las medidas más urgentes para enfrentar la grave crisis económica y financiera que atraviesa España.

Además, se prevé que en la agenda de los presidentes saliente y entrante también se adjudique especial prioridad a los compromisos internacionales y a la seguridad del Estado.

Mejor relación

Los analistas locales son optimistas respecto de este intercambio, en especial por lo mucho que mejoraron las relaciones entre Rajoy y el presidente en funciones en los últimos meses.

Tras siete años de fuertes enfrentamientos en las sesiones de control parlamentaria, ambos políticos ya habían bajado el tono de sus críticas incluso durante la campaña electoral, donde el triunfo del PP nunca estuvo en discusión.

Por esta razón, y más allá de la afabilidad habitual en el estilo de Rodríguez Zapatero, no sorprendió que el presidente ofreciera públicamente su "máxima colaboración" al PP al día siguiente de la derrota de su partido en las elecciones generales.

De este modo, ambos partidos procuran sortear juntos los desafíos más inmediatos del país, como el desempleo y la posibilidad de que España deba acudir a un rescate financiero externo..

Comentá la nota