Bajo creciente presión, Medvedev promete investigar las denuncias

Bajo creciente presión, Medvedev promete investigar las denuncias
Dijo que se verificará si se cumplió la ley electoral; escepticismo y críticas de los opositores
MOSCÚ.- Presionado por las masivas protestas de la oposición, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, ordenó ayer abrir una investigación sobre las denuncias de fraude en las recientes elecciones legislativas que ganó el oficialismo. Sin embargo, el mandatario rechazó la exigencia de los manifestantes de convocar unos nuevos comicios.

Decenas de miles de personas se manifestaron anteayer en Moscú y otras ciudades rusas, en la mayor movilización ciudadana que se recuerde desde la desintegración de la Unión Soviética y la mayor desde que el primer ministro, Vladimir Putin, llegó al poder, en 2000. Según la oposición, las elecciones, en las que el partido de Putin y Medvedev, Rusia Unida, obtuvo cerca del 50% de los votos, estuvieron plagadas de irregularidades, por lo que reclamó la repetición de los comicios.

"No estoy de acuerdo con los eslóganes o declaraciones hechas en las concentraciones. No obstante, he dado instrucciones para supervisar toda la información de las mesas electorales respecto del cumplimiento de la ley electoral", señaló Medvedev en su cuenta de Facebook.

Durante las marchas organizadas la semana pasada en varias ciudades rusas, los manifestantes mostraron pancartas con lemas como "Rusia sin Putin", "Las ratas deben irse" o "Estafadores y ladrones: devuelvan las elecciones".

"Los ciudadanos de Rusia tienen libertad de expresión y libertad de reunión; la gente tiene derecho a expresar su postura dentro del marco de la ley", agregó Medvedev, un activo usuario de las redes sociales Facebook y Twitter.

Muchos activistas de la oposición, que han utilizado las redes sociales para convocar las marchas contra el gobierno, no tardaron en reaccionar al anuncio del mandatario. Cientos de usuarios inundaron de mensajes la cuenta de Facebook de Medvedev para desdeñar el anuncio sobre la investigación del fraude. En unas horas aparecieron más de 4000 mensajes, la mayoría críticos, junto al anuncio del presidente ruso, a quien no perdonaron sus alusiones a los lemas de los manifestantes. Algunos usuarios le recordaron a Medvedev que el lema oficial de las marchas fue "Por unas elecciones honestas". "¿Así que estás en contra de unas elecciones honestas?", fue uno de los comentarios recurrentes.

La predilección de Medvedev por las redes sociales le costó cara la semana pasada, cuando en su cuenta de Twitter apareció una descripción obscena del bloguero opositor Alexei Navalni, detenido durante las marchas. Más tarde, el Kremlin acusó a un miembro del equipo técnico del presidente de ser el autor del mensaje y afirmó que sería reprendido por ello.

Durante un viaje realizado a Praga la semana pasada, el presidente ruso ya se había mostrado de acuerdo con examinar todas las denuncias de irregularidades. "Para eso tenemos la Comisión Electoral y los tribunales", dijo. Uno de los líderes de la oposición, el ex viceprimer ministro Boris Nemtsov, calificó entonces de "burla" las declaraciones de Medvedev.

Aunque Rusia Unida fue castigada por el electorado, con una fuerte caída de casi 15 puntos respecto de las elecciones legislativas de 2007, conservó una exigua mayoría en la Duma (Parlamento). El oficialismo ya no tendrá el poder de realizar reformas constitucionales, para lo que se exige una mayoría de dos tercios, pero seguirá siendo el partido predominante. El Partido Comunista, la segunda formación política entre las más votadas en los comicios, se quedó a 30 puntos de un oficialismo que aspira a conservar todo el poder en las elecciones presidenciales de marzo de 2012, con Putin (que ya fue presidente entre 2000 y 2008) como candidato.

Según la oposición rusa, el mensaje divulgado ayer por Medvedev fue una señal de que el gobierno se siente bajo presión tras las masivas protestas de los últimos días. Pero no parece que el oficialismo vaya a otorgar grandes concesiones a la oposición. "Respetamos el punto de vista de los manifestantes, escuchamos lo que dicen y seguiremos escuchándolos", fue todo lo que llegó a decir el vocero de Putin, Dimitri Peskov, tras la masiva marcha de anteayer en Moscú, que congregó a más de 100.000 personas, según los organizadores.

La mayoría de los expertos políticos rusos estiman que Putin -un ex espía de la KGB de 59 años- corre poco riesgo de ser derrocado, pese al creciente descontento de una parte de la población. Sin embargo, reconocen que la autoridad de Putin se ha visto dañada y que su popularidad podría decaer gradualmente después de que vuelva a la presidencia, como previsiblemente ocurrirá, si se confirman los sondeos, tras las elecciones de marzo.

Según la agencia independiente Centro Levada, Putin contaba a fines de septiembre con el 42% de respaldo popular, pero ese porcentaje bajó hasta el 31% a fines de noviembre.

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