Bajaron los incendios forestales

Pese al estrés hídrico y los problemas causados por la ceniza que hacían presumir un escenario complicado en el Sur, se registraron menos siniestros que los esperados. Las lluvias ayudaron.
En diciembre, los especialistas calificaban la situación como “una bomba de tiempo”. El estrés hídrico forestal de la provincia sumado a los problemas que causó la ceniza ponía en serio riesgo a la vegetación del sur ante el inicio de la temporada de incendios.

Sin embargo, pasaron los peores meses y desde los distintos organismos califican como “positivo” el balance de la temporada de incendios ya que sólo se registraron 95 focos y la mayoría de ellos fue lejos de la zona de ceniza. “Hubo menos siniestros que el año pasado. Por suerte, hasta ahora la llevamos bastante bien”, explicó John Cuiñas, director provincial del Plan Provincial del Manejo del Fuego. “La verdad es que bajó el índice de peligrosidad. La temporada se cortó este último mes por la cantidad de lluvias que cayó en la zona”, dijo Alberto Seufferheld, jefe del departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE) del Parque Nacional Lanín.

La temporada de incendios se extiende desde noviembre y hasta mayo, aunque el peligro descendió en las últimas semanas gracias a que las precipitaciones redujeron el nivel de estrés hídrico. El balance hídrico es el resultado de la diferencia entre el agua aportada al suelo por las precipitaciones, la pérdida ocasionada por la evotranspiración y la capacidad de los suelos de almacenar agua. El año pasado, entre la falta de lluvia y ceniza, el suelo no almacenó todo el agua que podría y generó un faltante para las plantas en época de crecimiento, lo que provoca un menor contenido de humedad ante una ignición.

Los 95 focos de incendio que se desataron en la provincia desde el pasado mes de noviembre de 2011 representaron 15.500 hectáreas quemadas. El 52 por ciento de la superficie arrasada por el fuego correspondió a pastizales, el 41 a matorrales, el 4,5 por ciento a bosque implantado (el caso de Loncopué) y sólo el 2,5 por ciento fueron bosques nativos.

Problemas en zona centro

La mayoría de los siniestros y también los más peligrosos se registraron en la zona centro de la provincia, con eje en Loncopué y El Huecú. Lo llamativo es que no se produjo ningún incendio en la zona de Villa La Angostura y apenas algunos en la zona sur del Parque Nacional Lanín, precisamente los sectores más afectados por la ceniza.

“Hubo temporadas en que tuvimos arriba de 90 focos únicamente en la zona de Villa La Angostura. Este año no hubo ninguno. Aparentemente, creemos que nos dio una mano el tema de la arena volcánica y la ceniza. No es que la gente haya tomado conciencia a la hora de manipular el fuego”, indicó Cuiñas.

“La mayor cantidad de actividad en el Parque Lanín se registró en la zona de Aluminé, Ñorquinco y Ruca Choroi. Algunos fueron por tormentas y otros por descuidos”, aseguró Seufferheld. Sin embargo, señaló que la poca circulación de turistas por la zona jugó un rol importante en la baja de siniestros. “Directamente no hubo gente en Meliquina y en la zona sur del parque disminuyó mucho. En la zona centro de la provincia los incendios se dieron por descuido, porque van a acampar y dejan fogones. Se dio justo en sectores donde no suele haber tanta gente pero que, al no tener ceniza, concentraron el turismo, como el lago Escondido y los senderos de Aluminé”, agregó.

Debido a la nula y escasa cantidad de siniestros en las zonas afectadas por la ceniza, Cuiñas explicó que desconocen qué podría haber causado el fuego ante el material volcánico. “No sabemos qué reacción podría tener. Algunos decían que era un retardante y otros un acelerante. Este año no hubo ningún incendio en la zona de la pampa de Collón Curá cuando antes siempre había. No sabemos por qué”, explicó.

Comentá la nota