Llega a las elecciones municipales con poco respaldo público; varios de sus candidatos lo ignoraron
También será la primera elección en la que el gobierno del presidente Sebastián Piñera rendirá examen con el objetivo de, al menos, mantener los espectaculares resultados de la centroderecha en los últimos comicios municipales de 2008, en los cuales superó en alcaldes a la Concertación. Ello cimentó las bases de las presidenciales ganadas por Piñera dos años más tarde.
Por último, será el estreno del nuevo sistema electoral chileno de inscripción automática y voto voluntario, el que amplió el padrón electoral en poco más de cinco millones de inscritos, a casi 13 millones y medio de potenciales votantes.
Sin embargo, las encuestas no logran ponerse de acuerdo y se habla de que el aumento real será cercano al 6%, es decir, casi nulo, considerando que la abstención en las elecciones municipales ha tenido un alza de más de 4 puntos desde el año 1992 y que los jóvenes siguen mostrando una distancia sideral con la política.
Con todo, y junto con hacer un fuerte llamado a los chilenos para que concurra a las urnas, Piñera pronosticó un récord de participación para hoy.
"Estamos convencidos de que va a ser la elección con mayor número de votos en la historia de nuestro país", dijo el mandatario.
La comuna de Santiago, considerada en estos comicios la "joya de la corona", será uno de los bastiones más disputados, pese a que la derecha lo ha conservado por ya 12 años. Sus dos postulantes, el actual alcalde oficialista, Pablo Zalaquett, y Carolina Tohá, ex ministra de Michelle Bachelet, no han conseguido superarse en las encuestas.
Otra comuna emblemática es la del puerto de Valparaíso, donde la oposición intentará retornar a través de un cuestionado ex alcalde democristiano, Hernán Pinto, en contraposición al actual jefe comunal oficialista, Jorge Castro. Concepción, una de las ciudades más grandes del país, hoy en manos de la derecha, vivirá una dura pugna entre derecha y oposición.
Las grandes ausencias de la jornada serán Bachelet y Piñera. La ex mandataria, que trabaja en la ONU en Nueva York, autorizó el uso de su imagen para las campañas, pero no estará presente ni tampoco viajará a votar. Ello, pese a que tres de sus ex ministras y varios de sus colaboradores más cercanos se juegan algo en los comicios.
Por su parte, el caso del presidente es digno de estudio. Sus bajos niveles de aprobación (cercanos al 32%) hicieron que los candidatos prescindieran mayoritariamente de su figura, llegando a darse fenómenos sumamente llamativos, como ocurrió en Valparaíso, donde el postulante opositor imprimió carteles de su rival oficialista junto al presidente para intentar perjudicarlo. "Usted decide", era el sencillo y sugerente mensaje.
Los principales analistas políticos califican las elecciones de hoy como "inciertas", pero con consecuencias insospechadas para el futuro político del país.
Para nadie es un misterio que la Concertación, dividida en dos subpactos desde los últimos comicios por una mezcla de estrategia electoral y mezquindades internas, podría sufrir un nuevo desastre.
Según varios personeros de oposición contactados por LA NACION, el Partido Socialista (PS) hizo demasiadas concesiones a la Democracia Cristiana (DC) para conseguir un acuerdo electoral. El otro subpacto, que integra a comunistas (PC), radicales (PRSD) y socialdemócratas (PPD), también podría ver frenados sus avances.
Asimismo, será la oportunidad de medir el daño que puede provocarles el debut del Partido Progresista, comandado por un viejo conocido, el precandidato presidencial Marco Enríquez-Ominami.
¿Qué es lo peor que podría pasarle a la oposición? Perder a Bachelet. Según fuentes cercanas a la directora de ONU Mujeres, la "condición básica" para su regreso como candidata presidencial es la unidad de la centroizquierda, la que se vería severamente cuestionada con una debacle electoral en el día de hoy.
De la misma forma, y en la acera contraria, los resultados tendrán incidencia en la estrategia de los partidos para las parlamentarias del próximo año y en el ajuste de gabinete que planea Piñera, ya que quienes se postulen al Congreso, deben dejar el gobierno en noviembre..


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