Baja el agua en Azul; aún hay 290 evacuados en la Provincia

Baja el agua en Azul; aún hay 290 evacuados en la Provincia
Luego del pico, las aguas comenzaron a bajar en los cascos urbanos de las ciudades bonaerenses más afectadas por las inundaciones producto de las lluvias del último mes, aunque aún quedaban unos 296 evacuados, zonas rurales totalmente anegadas y problemas para circular por rutas en algunos puntos.

Según precisó a DIB el titular del Consejo de Emergencia Provincial, esta noche quedaban 296 evacuados, la mayoría de ellos en La Matanza, donde 180 personas todavía no habían podido retornar a sus hogares. También se daba esa situación en Pilar, Mar del Plata, Lobería y Laprida, aunque en un número mucho menor.

Tras una jornada sin lluvias fuertes (apenas garuó en algunos distritos), las aguas comenzaron a bajar y casi se habían retirado de los cascos urbanos de Azul, Tres Arroyos y Necochea, las ciudades más afectadas por el ingreso de agua, en los tres casos a raíz del desborde de arroyos que no pudo ser contenido.

En Tres Arroyos, el Arroyo del Medio derramó un metro y medio de agua entre las calles de un barrio ubicado tras la ruta 228, no quedaban evacuados tras la retirada de las aguas, que no pudo ser contenido por un terraplén de tierra de reciente construcción. También se desbordó el arroyo Oreyano, e inundó un barrio del Plan Federal.

“Hay vecinos a los que el agua les inundó la casas y tuvieron pérdidas totales”, dijeron a DIB fuentes de esa ciudad, que señalaron que durante este mes las precipitaciones sumaron 177 milímetros, cuando la media anual para el distrito se ubica en los 600 milímetros.

Una situación parecida se vivía en Azul: allí se desbordó el río Azul y hubo un metro de agua sobre las calles en algunos sectores, pero sobre la noche el caso urbano estaba normalizado, aunque se temía que el drenaje inunde en las próximas horas la localidad de Cacharía, que se ubica río abajo.

Necochea, que sufrió la crecida del Río Quequén, todavía estaba con agua sobre la costanera, en el sector donde se ubican los clubes náuticos, que están tapados de agua. Allí consideran que esta inundación es la peor desde la que ocurrió en 1980.

Pero aunque en los cascos urbanos las condiciones mejoran, en las zonas rurales aún es muy difícil: los caminos rurales están intransitables, los campos totalmente cubiertos de agua y la mayoría de escuelas sin posibilidad de retomar las clases el lunes. Además, hay parajes aún aislados.

En ese marco, los ministros de Desarrollo Social, Martín Ferré, de Infraestructura, Alejandro Arllía y el secretario de Espacio públicos, Eduardo Aparicio, recorrieron las zonas afectadas para coordinar la entrega de frazadas, colchones, zapatillas, ropa, alimentos, chapas y clavaderas a los damnificados.

Al mismo tiempo, un equipo del Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS) instaló en la zona de Necochea un laboratorio móvil para analizar los pozos de extracción de agua: buscan determinar si el líquido que surge es potable o si habrá que esperar algunas horas a que la bajante culmine para poder utilizarlos.

El ministerio de Salud, por su parte, concretó el envío de insumos sanitarios y apoyo logístico y se planifica los dispositivos de prevención de las posibles enfermedades, como el hantavirus y la leptospirosis, que suelen aparecer cuando baja el agua.

El vicegobernador Gabriel Mariotto, que recorrió Necochea, Azul y Tres Arroyos, entregó un subsidio de 400 mil pesos a cada una de esas ciudades, para hacer frente a las tareas de reconstrucción. Mariotto destacó el trabajo “conjunto” entre Nación y Provincia para hacer frente a la situación.

El vicegobernador también habló de las causas de la inundación: diojo que según los especialistas juegan un rol clave al cultivo de soja, el uso de fertilizantes y la falta de recuperación de las tierras por la cosecha intensiva (que vuelven poco permeable el suelo).

El presidente de Senado admitió que “hay temas estructurales que se tienen que abordar respecto al uso del agua en temas de siembra” de manera urgente.

En referencia a la construcción de canales clandestinos, una de las particularidades de la región, Mariotto también reconoció la falta de normativas tendientes a controlar los efectos de los cambios en los modos de cosechar al remarcar la necesidad de “legislar con mucha celeridad con respecto a esta nueva forma de desagotar el agua de los campos”.

“Sabemos que el campo se necesita para la siembra, pero el agua drena más rápido y las ciudades se inundan más. Es un tema que estamos estudiando con los legisladores y vamos a discutirlo en el Senado”, adelantó.

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