El baile de la oposición al compás K

En los últimos días, aumentó de forma significativa la vorágine opositora y una rosca que, al menos por el momento, no se avizora que tenga un pronto final.
Por su lado, el PJ disidente se debate ante el desafío que le planteó el kirchnerismo de tener que participar dentro de la interna del justicialismo bonaerense. “Por más que en público digamos lo contrario, vamos a participar si vemos que hay una posibilidad de ganar, de lo contrario encontraremos la vuelta para ir por afuera”, se sinceró un diputado cercano a Francisco De Narváez ante una consulta de Hoy, poniendo de manifiesto que las reiteradas declaraciones del Colorado referidas a su decisión de formar parte de la interna del PJ son parte de una cortina de humo.

La cuestión es que, por ahora, y contando con el apoyo de los barones del Conurbano, que actúan como una suerte de minigobernadores de la Provincia por el poderío electoral que tienen en sus territorios, Kirchner tiene la vaca atada dentro del peronismo bonaerense. Y desde esa posición ha emprendido una campaña para “sumar” apoyos, lo que significa no sólo conseguir nuevos aliados, sino también otorgar amnistías a los que fueron considerados traidores en las últimas elecciones e impulsar estrategias para fragmentar -lo máximo posible- a la oposición.

De esta manera, el PJ disidente tiene serios problemas para intentar reafirmar su “identidad peronista” sin poder, al mismo tiempo, usar los sellos partidarios. Por ello, según pudo saber Hoy, el próximo martes, en el hotel Continental de Capital Federal, se realizaría un cónclave de diputados nacionales y provinciales del heterogéneo espacio del justicialismo disidente -dirigentes que responden a distintos referentes, desde De Narváez a los Rodríguez Saá, pasando por el salteño Juan Carlos Romero y Eduardo Duhalde, entre otros-, donde se definiría la decisión de que el próximo candidato sea, más allá de los nombres en danza, un referente peronista.

Esta movida se da, además, en una creciente disputa entre De Narváez y el macrismo. En ese sentido, trascendió que el diputado provincial Jorge Macri habría intentado romper el bloque de Unión-Pro en la Legislatura bonaerense, siendo una consecuencia de los crecientes desencuentros entre su primo y jefe político, Mauricio Macri, y De Narváez. No habría tenido eco en su propia tropa, ya que tres de los cinco legisladores de su espacio se opusieron.

En ese sentido, no son pocos los que en la Casa Rosada están esperando un triunfo de Ricardo Alfonsín en la interna del radicalismo, que se realizará hoy. “Eso dejará muy debilitado a Julio Cobos, que intentó alejarse de la interna, pero cuyo futuro electoral depende de que sus aliados (Leopoldo Moreau y Federico Storani) puedan ganar en la interna”, le dijo a Hoy un importante funcionario nacional.

El resultado de la interna de la UCR será determinante para saber si se puede resucitar el agonizante Acuerdo Cívico y Social, que en las últimas elecciones estuvo encabezado por Elisa Carrió, Margarita Stolbizer y el propio Ricardo Alfonsín. Margarita y Lilita, hoy enfrentadas abiertamente, ven con buenos ojos a Ricardito como posible socio electoral, aunque desde ambos sectores -Coalición Cívica y GEN- saben que las negociaciones igualmente no serán fáciles. Desde algunos sectores políticos afirman, asimismo, que los resultados de la interna, especialmente si pierde el alfonsinismo, podría derivar en una ruptura dentro del centenario partido.

En definitiva, en la oposición hay muchos caciques, poco dispuestos a ceder protagonismo, y pocos indios. Y a ellos se les suma la falta de propuestas y de proyectos superadores que los conviertan en una alternativa aceptable para la sociedad.

“Nosotros no nos vamos a tirar a la pileta: el hecho de que Ricardo Alfonsín sea un posible aliado no significa que le vayamos a aportar fiscales ni que nos movilicemos a favor de ellos. No queremos que nos responsabilicen ante una eventual derrota. No nos metemos en la interna radical”, le dijo a este medio un dirigente muy cercano a Carrió. Y agregó: “Lo que está claro también es que con Cobos, Moreau y Storani no vamos ni a la esquina”.

Además de “los históricos” y Alfonsín, hay otros actores que también están definiendo su futuro político en la interna. Uno de ellos es Gustavo Posse, el intendente de San Isidro, que aspira a ser candidato a gobernador del cobismo y que se lleva muy mal con los “lilitos” de Carrió, que ya tienen su propio candidato: el diputado Juan Carlos Morán. Pero ahí la Coalición Cívica también tiene un problema no menor: el casi nulo nivel de conocimiento que tiene Morán en el electorado bonaerense, por lo que su postulación puede servir, más que nada, para negociar una eventual coalición.

Mientras la oposición se consume en sus propias desinteligencias internas, el gobernador Daniel Scioli aprovecha el favorable contexto político que se le presenta y prepara su operativo reelección, que sería lanzado, oficialmente, después del Mundial. La idea es intensificar la presencia del mandatario provincial en los municipios -“destilar gestión”, suelen decir sus funcionarios de confianza-, tanto en el Conurbano como en el interior bonaerense.

El gobernador sabe que el peor escenario posible es verse obligado a acompañar a alguno de los Kirchner en una fórmula presidencial, en una suerte de revival de los comicios de 2003. Por ello, sus operadores políticos trabajan para apuntar todos los cañones al proyecto para que su jefe pueda continuar en la Provincia hasta el año 2015. Confían que el denominado efecto Bicentenario dure varios meses.

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