Los bahienses salieron a refrescarse como pudieron

Los bahienses salieron a refrescarse como pudieron
Muchos eligieron lugares prohibidos para bañarse. Por ejemplo, el arroyo Napostá, cuyo uso recreativo no está recomendado debido al nivel de contaminación de sus aguas.
Los más de 37 grados registrados durante gran parte de la tarde de ayer generaron que una gran cantidad de gente sintiera la necesidad de refrescarse de cualquier manera, incluso en lugares prohibidos.

Asi ocurrió al menos en dos puntos de la ciudad donde algunos jóvenes disfrutaron del arroyo Napostá, a pesar de las normas que prohiben el uso recreativo de sus aguas debido a los elevados índices de contaminación.

Debajo del puente ferroviario ubicado en el Parque de Mayo, a metros del partidor donde nace el canal Maldonado, al menos unas 15 personas también disfrutaban del arroyo.

En tanto, aguas arriba, otros aprovecharon el remanso que se forma entre dicho puente y el Club de Golf Palihue para refrescarse.

En el Paseo de las Esculturas el panorama era desolador, ni siquiera los fuertes chorros de agua que se elevan a varios metros de altura otorgaron el marco adecuado para que algún bahiense se animara a exponerse al sol.

Frente al Bahía Blanca Plaza Shopping un cartel electrónico municipal también dio muestras de cómo la ciudad se cocinaba a fuego lento. A las 15.48, por ejemplo, marcaba nada más ni nada menos que 37,5 grados centígrados. Por entonces, apenas unos pocos se atrevían a caminar o correr por las ciclovías.

En Aldea Romana, más precisamente debajo del puente carretero que cruza el Napostá a la altura del Camino de Circunvalación, un grupo de jóvenes aprovechaba el curso de agua para mitigar el calor. Mientras algunos nadaban en uno de los sectores que conforman una especie de piletón, otros practicaban clavados desde un muro de cemento que alguna vez sirvió de compuerta.

En otro sector de la ciudad, sobre calle Florida, la mayoría de las casas lucían con las persianas bajas, al igual que en los barrios más cercanos de la zona, como Santa Margarita y los aledaños al canal Maldonado.

Llegando a la avenida Alem, se advertían los primeros transeúntes, quienes por cuestiones laborales u otras obligaciones esperaban el colectivo o caminaban con evidentes signos de desgano hacia sus trabajos.

Desde el mediodía el centro pareció deshabitado, aunque por la tarde algunos previsores decidieron salir a realizar las compras navideñas pese al calor, antes de que la zona se transforme en un caos de transeúntes apurados.

Apelando al aire acondicionado en los departamentos céntricos o a las clásicas piletas pelopincho en muchos lugares de la periferia, la jornada marcó de lleno que el verano llegó para quedarse.

Ante ese marco cada cual se refrescó como quiso o, simplemente, como pudo.

Tope. La temperatura máxima en el centro se registró a las 16.40 y alcanzó los 37,1 grados, según datos de LU2 Radio Bahía Blanca. En tanto, en la periferia la máxima registrada según el Servicio Meteorológico Nacional fue de 32 grados.

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