Por estos días los políticos correntinos se disputan quién dice la frase más contundente. Luis Badaracco se sumó a las expresiones “pintorescas” para hacer alusión a la situación, más proselitista que de gestión, que se desató en ámbitos legislativos y ejecutivos. Mientras Ricardo Colombi y sus séquitos apuntan a circunstancias difíciles, el peronismo retruca y pide más optimismo. Porque “con mufas no vamos a progresar y a desarrollarnos” dijo el sauceño en La Mañana.
“Hay que cambiar un poco el discurso; hay que ser más optimistas y transmitir buenas noticias…levantar el ánimo, porque con mufas no vamos a progresar y desarrollarnos, ni vamos a mejorar” deslizó Badaracco.
Que se sumó con esa frase a otras caricaturescas que utilizaron Fabián Ríos, titular de Fideicomiso Banco Nación, y el gobernador Colombi, para defenestrarse entre ambos. El kirchnerista a ultranza replicó con la calificación de Dr. Neurus al mandatario provincial, en alusión a la forma de repartir los fondos (“diez para mí uno para vos”) después que el mercedeño dijera “por suerte pinocho no ganó las elecciones”.
La expresión de Ricardo Colombi apuntó a las mentiras de que el gobierno nacional no les descontaría fondos a Corrientes después de anunciarse el Programa Federal de Desendeudamiento, sin embargo el primero de junio de 15 millones de pesos enviados, 5 les retuvieron.
Ríos también dijo lo suyo. “Cuánta plata más necesitan si el mes pasado le mandaron 400 millones de pesos” aludió en referencia a que en mayo la provincia embolsó esa cifra en concepto de fondos de coparticipación federal.
El debate reflotó en la noche del miércoles en la Cámara de Diputados, con dos posturas bien claras; los peronistas quieren sacar la Ley de adhesión y los radicales primero firmar con Nación la reprogramación de los pasivos. Al final, el proyecto se giró a la Comisión de Hacienda, presidida por Héctor López.
Pero todo indica que el debate proseguirá, no sólo en el terreno parlamentario, sino que habrá “mucha tela para cortar” en los medios de comunicación, donde cada dirigente trata de encontrar la expresión más contundente para generar un impacto en la opinión pública, que muchas veces se logra en el ámbito mediático pero la sociedad ni se entera de las “chicaneadas” proselitistas.


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