El Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño informó que el pozo existente en la calle Uriburu, entre Rivadavia y Bartolomé Mitre, fue producido por la mala acción de AYSA, que tras realizar una obra no compactó de manera correcta el asfalto y se produjo el hundimiento y derrumbe del pavimento.
Si bien actuó de inmediato una cuadrilla de la Ciudad, en estos momentos el pozo está cercado y la calle está cerrada completamente para su circulación.
Por otra parte, el ministro señaló que “a gran mayoría de baches los generan las empresas de servicios, tales como AYSA, a las que estamos multando. Son los que causan más problemas". Aclarando que “cuando una empresa abre una calle está obligada a cerrarla en forma provisoria, dejando una capa de asfalto de servidumbre con los contornos marcados o un chapón. Sin embargo, para acelerar los tiempos de trabajo las empresas de servicios públicos hacen todo de una sola vez, dejando su trabajo inconcluso”.
Santilli añadió: “Las empresas de servicios públicos declaran como emergencia el 70% de las aperturas que hacen, para evitar pagar por la apertura, que tiene un valor de 1.103,71 de pesos por metro cuadrado”. Vale recordar que el Ministro de Ambiente y Espacio Público había anunciado en estos días que “junto con el plan de pavimentación que comenzó el 1 de octubre para el cual se contrataron 13 empresas, decidimos agregar 15 cuadrillas más para recuperar el atraso que provocaron las lluvias extraordinarias de estos meses”.
Si bien a partir de este lunes iban a comenzar los trabajos adicionales para arreglar baches, el mal tiempo acompañado por lluvias no lo permitió y, por este motivo, la labor de las cuadrillas adicionales para cerrar adecuadamente aperturas clandestinas en el asfalto comenzará a regir desde este miércoles.
Cabe destacar que no es sólo en la zona céntrica donde la empresa AYSA se la podría parafrasear con la cita al respecto de Atila, rey de los Hunos, diciendo que “por donde pasa AYSA no crece el asfalto”. Todos los barrios se ven afectados por su ineficiencia en la culminación de las obras, un claro ejemplo de ello fue lo sucedido en la Avenida de los Constituyentes, donde dos días después de haber culminado el Gobierno porteño la repavimentación de la misma, apareció AYSA para dejar un largo tramo de la avenida en pésimas condiciones.
¿Tendrá en cuenta la empresa de agua y saneamiento que es mejor trabajar con profesionalidad desde el principio al fin, que su impericia provoca la irritación de los vecinos que, obviamente, se ven privados del mejoramiento de otras calles y avenidas por tener el Gobierno de la Ciudad que volver a invertir en lo ya ejecutado?. Realmente la empresa AYSA pareciera demostrar una incompetencia ilimitada, puesto que al tema de los cráteres que genera se le suma la rotura de veredas que no vuelve a reparar y a extrañas conexiones que dejan a zonas sin agua, por lo que se debe estar atento cuando hay cuadrillas trabajando para ver impedir quedarse sin el suministro.
También sería importante que se implementara una línea gratuita dedicada a la denuncia de este tipo de situaciones o baches que naturalmente se produzcan. En algún momento se anunció un 0800 bache, que aún no fue puesto en funcionamiento.

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