Ayala Gamboa: afirman que el asesino mató “por placer” y le darían perpetua

Diego Cadícamo fue declarado culpable del crimen de la joven en una sede de Rentas de 7 y 46 y de otras siete violaciones
El Tribunal Oral Criminal N° 5 de La Plata adelantó ayer que condenará a perpetua a Diego Cadícamo, el acusado por la violación y asesinato de la joven peruana Sandra Ayala Gamboa, ocurrido en 2006 en la sede de Rentas bonaerense, en la esquina de 7 y 46, un caso paradigmático de la violencia de género en nuestra ciudad.

El miércoles próximo también se adelantó que el imputado será condenado por otras siete violaciones de mujeres, en otros hechos ocurridos en La Plata.

Los jueces Horacio Nardo, María Martiarena y Carmen Palacios adelantaron que habrá una condena por el delito de homicidio agravado por alevosía y placer.

AGRAVANTE NOVEDOSO

Este último agravante es toda una novedad en la justicia penal platense, no se recuerdan casos de condenas por ese agravante y algunos arriesgan que también en todo el territorio bonaerense (ver aparte).

Ese encuadre legal tiene una sola posibilidad de condena, la prisión perpetua, por lo que sólo ahora queda el interrogante sobre si se aplicará o no la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado que pidió la fiscal. Eso implicaría que el acusado debería cumplir con la totalidad de la pena en prisión, es decir, el equivalente a perpetua, 25 años preso, sin ningún beneficio de libertad anticipada.

También se adelantó que Cadícamo fue hallado culpable de 7 casos de violaciones en perjuicio de mujeres, en La Plata, y que se hizo lugar a una de las tres nulidades planteada por la defensa para un caso de abuso sexual por el que la víctima no instó a la acción penal.

La semana pasada, con un duro cruce entre la fiscalía y la defensa, con novedosos planteos y hasta un cambio de encuadre legal, la parte acusadora pidió la pena máxima (reclusión perpetua, mas la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado) para Cadícamo.

Se lo consideró autor responsable de ocho abusos sexuales y un noveno caso de ataque sexual, que terminó en homicidio.

De este último hecho resultó víctima la joven peruana Sandra Ayala Gamboa.

La fiscal de Juicio Maribel Furnus, en principio, encuadró el caso como “homicidio calificado por alevosía y placer”.

La defensora oficial Verónica Garganta, que rechazó todos los cargos, planteó nulidades y hasta la inimputabilidad de Cadícamo, mientras que al referirse al “homicidio por placer”, cuestionó duramente a la fiscal y a los peritos.

Estos últimos “llamativamente, histriónicamente, aseguraron dogmáticamente que Cadícamo sintió placer al matar”, enfatizó la defensora.

También dijo que hubo otros peritos que declararon en el juicio y que no hablaron de “placer sino de una frustración por no haber logrado su cometido”.

En la réplica, la fiscal tomó las palabras de la defensora, y planteó en forma subsidiaria que debía encuadrarse el caso como “homicidio calificado criminis causa”, es decir, que siguiendo el lineamiento de la “frustración” introducido por la defensa, el acusado mató para poder cometer otro delito.

Esa cuestión motivó una contrarréplica de la defensa.

“Esto demuestra -alegó- que la fiscal, a esta altura del debate, tiene dudas sobre el encuadre legal y por ello el Tribunal debe resolver sobre ese calificante en favor del imputado”, aplicando el principio jurídico que reza: “en caso de duda debe estarse a favor del procesado”.

La fiscal, en su acusación concluyó que el acusado engañaba a sus víctimas invitándolas a una entrevista laboral para trabajo de niñera.

En varios casos las chicas llegaban a la cita y el violador las tomaba por la fuerza y las sometía. El primero de los ataques se registró el 13 de octubre de 2005. El último el 18 de abril de 2007. El caso Ayala Gamboa fue en febrero de 2006.

El gabinete de Delitos Sexuales de la DDI La Plata tenía numerosas denuncias sobre ataques de un hombre que se desplazaba en una bicicleta roja o naranja.

En esa misma época atacó en La Plata el llamado “sátiro de la bicicleta roja”, que hace dos meses fue condenado a 49 años de cárcel por este mismo Tribunal.

En esas causas, Cadícamo fue aprehendido, se le tomaron muestras de sangre, cabellos, saliva, se le secuestró el slip, un viagra y una bicicleta naranja, pero fue liberado.

Luego se hicieron los ADN, que dieron positivo en la mayoría de los casos.

Cadícamo fue detenido en el 2010, con esas pruebas.

El miércoles próximo se darán a conocer los fundamentos del fallo.

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