La revolucionaria forma de mercado que tuvo auge en 2001 regresó a los barrios de la provincia como una alternativa de ahorro.
Si bien no existen datos que determinen una reedición del trueque en Mendoza, lo cierto es que la inclinación popular al canje se remonta a mayo de 2000, cuando aterrizó en la provincia la Red Global Nacional del Trueque.
Sin embargo, hoy la historia es diferente y, según sus hacedores, esta nueva ola de canje está totalmente desligada de la sensación de crisis que catapultó la permuta informal en el 2001. “Nuestra propuesta apunta a la clase media y baja y tiene la intención de fomentar el intercambio de elementos en desuso, valorarlos e incentivar una nueva opción de mercado entre vecinos para promover una nueva alternativa de ahorro familiar", dijo Gonzalo Aloisio, principal impulsor del nodo cooperativista “Unión", que funciona en la sede departametal Pedro del Castillo, en Guaymallén.
Otro mercado es posible
Los antecedentes cercanos del trueque en Mendoza se remontan al 2001, cuando el capital de cambio escaseaba y trocar ropa o electrodomésticos por alimentos de forma organizada se convirtió en una variable de mercado de autoayuda. Luego, con la estabilización económica, el intercambio se fue desvaneciendo hasta desaparecer casi por completo en 2005.
Pero un día, seis años después de la primera experiencia formal, las organizaciones barriales se reagruparon bajo la consigna de ahorrar y no gastar dinero en vano. “Mucha gente no sabe que gran cantidad de objetos que tienen en sus casas y no usan tienen un valor de cambio extra en otras casas que, del mismo modo, traen artículos para canjear. También trabajamos con pequeños productores agropecuarios que encuentran una rentabilidad superior y un lugar que en el mercado convencional no tienen por ser chicos”, dijo a Ciudadano Claudia González, de la ONG registrada como Red Barrial del Trueque, que funciona en la Unión Vecinal del barrio Petroleros, en Las Heras.
Gratiferias en la Alameda
Si bien no es una forma de trueque, las gratiferias proponen impulsar el consumo valorativo a través del lema “Traé lo que quieras (o nada) y llevate lo que quieras (o nada)”. Según explicaron los jóvenes organizadores, “no hay ni dinero de por medio, ni bonos, ni trueque. No se cobra entrada ni stand y te podés llevar todo o nada. Cada uno elige qué hacer. La gratiferia nos invita a desapegarnos y aligerar la carga de material que acumulamos con un fin solidario o colaborativo”, argumentaron.
Quienes deseen participar pueden hacerlo de dos maneras: ir con un mantelito y allí mostrar lo que tienen para ofrecer a otras personas o dejárselo a la organización para que se lo dé a quienes lo necesiten. Además, también habrá artistas que ofrecerán su arte. Las jornadas de gratiferias se realizan los sábados por la tarde en la tradicional Alameda del centro mendocino./
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