Solo la destreza y mucha suerte permitieron que los dos tripulantes de un pequeño avión Piper aterrizara de emergencia sobre el camino de ripio de la ruta provincial número 1, a unos 4 kilómetros al norte de Caleta Córdova y cerca de Rocas Coloradas.
“Se fue de punto uno de los magnetos, estábamos a 3.000 metros de altura y conocía poco la región; afortunadamente la podemos contar” señalaban los afortunados pilotos, mientras a lo lejos podía verse la famosa y más alta montaña de zona norte denominada Pico Salamanca, donde décadas atrás se estrellara el piloto Próspero Palazzo.
Quedaron cruzados en la ruta de ripio y en principio se acercaron dos hombres, dueños de un campo cercano, quienes avisaron a la comisaría de Km. 8 y desde ésta, una vez interiorizados, informaron por razones protocolares legales al Juzgado federal de primera instancia que a su vez le daría intervención a la Policía Aeroportuaria y a la Policía Federal.
Ya con los últimos rayos del sol que dejaban paso a la noche, una camioneta de Defensa Civil Municipal pensaba remolcar al menos hasta Caleta Córdoba a la pequeña aeronave, aunque desde el Juzgado Federal se habría ordenado no mover la nave del lugar hasta realizar una exhaustiva inspección ocular.
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