A un año de que la Corte Suprema diera lugar a una medida cautelar, la Nación continúa poniendo trabas pero San Luis no se resigna. Hay un 70% de avance y confianza en poder terminarla. INFORME ESPECIAL.
No es una avenida más. La Eva Perón tuvo un presupuesto inicial de $138.914.432,95, al que después se adicionaron alrededor de $27 millones que sirvieron para realizar el puente del kilómetro cero, sobre la Autopista de las Serranías Puntanas, iluminación en varios tramos y la instalación de los semáforos. Arnoldo Pucci, jefe de Vialidad Provincial, estimó que quizá se necesite otra ampliación para la duplicación del Puente Blanco. "A mediados de diciembre debería estar lista la semaforización con su central de comando en la terminal actual, así se podría habilitar el tramo entre Riobamba y Rawson", estimó Pucci, quien asegura que con eso listo, "la obra superará el 80% de avance".
A las sucesivas administraciones que pasaron por la Rosada nunca les importó el destino del material y los terrenos ferroviarios luego del desguace que cristalizó el menemismo a principios de los ’90, pero en este caso Cristina Fernández decidió dar batalla contra una de las pocas provincias que se le puede plantar sin complejos.
La propuesta, que sigue en pie con más fuerza que nunca, es la de pavimentar los 14,5 kilómetros sobre las vías férreas, erradicar los basurales que se formaron desde que el tren dejó de pasar en 1993, iluminar, parquizar y permitirle a los vecinos volver a disfrutar de un paisaje urbano moderno y, al mismo tiempo, comunicar dos extremos de la ciudad como son Terrazas del Portezuelo y Pescadores, sin pasar por el centro.
Pero respetuoso de las decisiones judiciales, el Gobierno sacó el decreto Nº 4168 y paralizó la construcción, al tiempo que comenzó una desgastante negociación para poder seguir adelante lo antes posible. El principal problema con el que se encontró San Luis, que lleva adelante el caso con la conducción de Eduardo Allende, el fiscal de Estado, fueron las trabas burocráticas y la errática política en materia vial y de transporte que tiene la Nación.
A un año del freno puesto por el kirchnerismo, la Avenida Eva Perón fue avanzando como pudo. La UTE encargada de las obras, que conforman las empresas Green, Alquimaq, Alfa & Omega y San Luis Sapem, siguió trabajando en las zonas que quedaron fuera de la traza del ferrocarril, ya que allí no hay reparos judiciales. Apuntó, sobre todo, a tareas para reforzar la seguridad y evitar inundaciones, algo que la Corte apoyó días después de imponer la medida cautelar que le pidió la Nación. Así, se terminaron los canales de desagüe, hicieron sumideros para que el agua ingresara a esos canales, levantaron muros de contención en sectores con peligro de derrumbe como el cruce con la calle Catamarca en Puente Blanco y finalizaron un canal de descarga en Aristóbulo del Valle, la zona más complicada para los vecinos. Además, se completaron las obras de pavimentación desde Sucre hasta España.
Mapa
Las constructoras sintieron el impacto de la paralización de las obras. Unos 50 trabajadores están diseminados y ocupados en tareas de mantenimiento, cuando un año atrás eran cerca de 300 entre puestos fijos y contratados. De todas maneras, la actividad continúa con lo que se puede. Las empresas están abocadas a poner los semáforos que ya autorizó la Corte y están trabajando sobre una segunda mano en los puentes sobre la ruta 7 y finalizando el que cruza sobre el río Chorrillo.
Es posible que en poco tiempo más puedan continuar los trabajos para levantar el nuevo puente de la calle Catamarca, que va a reemplazar al Blanco y hacer peatonal el que está luego de la subida hacia la Avenida del Fundador. Además harán las pasarelas peatonales sobre la Autopista de las Serranías Puntanas, una a la altura del hipermercado y otra para comunicar al barrio Tibiletti con el resto de la ciudad.
Si la tendencia continúa positiva para las aspiraciones de San Luis, lo que restará será asfaltar 3,5 kilómetros para completar toda la avenida. Son los que van desde Terrazas, en el punto cero, hasta la calle Riobamba, justo donde termina el Parque de las Naciones. De allí hasta Aristóbulo del Valle el tránsito permanece cortado, en parte por decisión de la UTE y otra porque así lo dispuso la Municipalidad de San Luis, en ambos casos para preservar la seguridad de peatones y automovilistas.
Quizá con la llegada y puesta en funcionamiento de los semáforos se puedan quitar los tachos que prohíben la circulación y que no han demostrado ser efectivos, ya que motos y bicicletas los sortean con facilidad, exponiendo la vida de sus conductores en los cruces transversales por los que sí circulan los autos.


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