El PJ de Avellaneda, a un paso de la división, pero a una prudente distancia del rompimiento

El PJ de Avellaneda, a un paso de la división, pero a una prudente distancia del rompimiento
El cachismo elige a Scioli de conductor. La gente del Intendente aclara que responden a Cristina y el peronismo disidente se metió en la pelea. Se reunió el PJ local y la cosa no terminó bien. Ferraresi y el bloque de concejales no estaría teniendo su reunión habitual por enojos de ambas partes.
Tal vez no falte mucho para que las veredas del PJ de Avellaneda queden claras para todos y se dividan las aguas con la intención de polarizar y blanquear la interna que vive hoy el Justicialismo.

Rumores de todo tipo llegan a la redacción de Diario del Sur del GBA, y dan cuenta de desafíos y enojos que se suceden por debajo de los dos grandes dirigentes del peronismo local: el titular del partido y senador provincial Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera (Daniel Scioli) y el vicepresidente del PJ, el intendente Jorge Ferraresi (Gabriel Mariotto).

Por lo bajo, algunos dirigentes del cachismo reconocen que las cosas no están bien y que hay enojos con el Intendente que vienen de la primera época de su gestión, antes de ser electo.

Hay malestar, dicen, en las filas del senador provincial y, si bien del lado del intendente no reconocen los enojos, tampoco evitan el desafío y, como dijera el secretario de Gobierno de Ferraresi, Pablo Vera: “Nosotros estamos alineados con el Gobierno nacional, pero si quieren ir a la interna, no hay problemas”.

Esta respuesta viene a colación de un sorpresivo alineamiento en el peronismo de Avellaneda que de alguna manera blanqueó el diputado nacional y titular de Petroleros Alberto Roberti, quien sostuvo que “si Ferraresi milita en el kirchnerismo, el peronismo unificado irá contra él”.

Entre el peronismo disidente y el kirchnerista, está el cachista y desde allí, en medio de un Palacio Municipal y un HCD inundado de afiches de La Juan Domingo, también salieron a dar su parecer.

“[La Juan Domingo] es un lugar más de participación y un lugar peronista para aquel que se sienta cómodo y quiera trabajar por y para el peronismo; quiero reiterar que no es contra de nadie porque aparentemente se tomó como que venimos a estar en contra y no, sino que venimos a trabajar con nuestro Gobernador codo a codo”, expresó el concejal cachista Jorge Gamarra en diálogo con Diario del Sur.

“Los iluminados de siempre creen que se puede hacer política de la noche a la mañana y, como dijo Jesús: ‘Aquel que esté libre de pecado tire la primera piedra’ y ahí creo que estamos mal porque nadie nació de un repollo porque todos vienen trabajando”, sentenció el polémico Gamarra, para advertir: “El gobernador Scioli es nuestro conductor y vamos a avanzar en esa línea”.

De un lado, Vera recalienta la interna al sostener que el kirchnerismo es el camino de Ferraresi, del otro, Gamarra señala la conducción de Scioli, y en medio, los peronistas como Roberti y los concejales felipistas parecen intentar inclinar la balanza para el lado de Álvarez.

Pero fue contundente la foto de Ferraresi en el encuentro político del Centro Umbro, encolumnándose en el kirchnerismo más puro, con Carlos Kunkel, Julián Domínguez, Héctor Recalde, Edgardo Depetris, Diana Conti y Eduardo De Pedro.

Se habla ciertamente de un sector importante del peronismo que no comulga con la idea de una rereelección de la presidenta Cristina Fernández y abona la teoría de un Daniel Scioli candidato a presidente, con un PJ que aglutine a los kirchneristas y a los peronistas disidentes.

En Avellaneda no van tan lejos, pero cargan las baterías para el debate que se viene y que polarizará el espacio local entre la gente de Ferraresi y la gente de Álvarez, y en un encuentro del Consejo del Partido local, según un dirigente presente, se vio algo por el estilo.

Al parecer, en una reunión hace pocas semanas, hubo recriminaciones contra Ferraresi por parte de dirigentes del más puro riñón cachista, lo que habría provocado la disparada del Intendente sin responder a los cuestionamientos de orden táctico y político, más allá de los temas de gestión que se hablaron.

Todo habría empezado bien, Ferraresi expuso sus puntos fuertes de gestión en la intendencia y Álvarez hizo lo propio sobre su actuación en el Senado provincial.

En este punto, Cacho Álvarez, según un dirigente presente, habría confirmado que existe una intención de ahogar financieramente a la provincia para sacarle oxígeno político a Scioli y hasta habría reconocido que en algunos comedores falta comida para los chicos.

Luego, tras las alocuciones, alguien pidió hablar del peronismo local y estalló la polémica. Este dirigente, que habló con Diario del Sur, sostuvo que el Intendente, enojado por las objeciones de un sector de Álvarez, miró su reloj y pegó el portazo, ante la mirada atónita de los presentes, aunque fue el mismo senador quien salió a cubrirlo al informar que el Jefe comunal había pedido irse a las 10 (las 22).

Desde luego, los presentes que comulgan con Álvarez no creyeron la excusa que el senador habría sacado de la galera y quieren ver, en esta actitud de Álvarez, una prudente necesidad del conductor de no salir a romper por el momento. El senador, tiempista de la política, parece estar esperando un momento más propicio para marcar la cancha de manera más categórica.

Ciertamente las cosas no están aún tan claras como para plantear el Intendente de un lado y el senador del otro, pero tampoco para soñar con un Ferraresi al gobierno y Cacho al poder. Tranquilamente, las segundas líneas del núcleo duro del cachismo quieren retener hasta la misma intendencia si fuera necesario en el 2015 y para eso saben que precisan de un PJ cachista puro con un bloque de ediles que respondan al senador.

Hay concejales que no quieren tampoco esperar y alientan los fantasmas del rompimiento, más que los de la división, y hasta llegaron a teorizar sobre qué pasaría si los principales referentes en el HCD no acompañaran la rendición de cuentas que se retrasó más de la cuenta con relación a otros Municipios.

No faltan quienes sostienen que a Ferraresi no le gustan los cuestionamientos internos de orden partidario, que le molesta que le cuestionen su conducta política entre la militancia y que, “a veces, sale con cosas fuera de contexto, como ponerse a hablar de Roby Santucho (el fallecido dirigente del ERP)”.

La necesidad de tener una pertenencia Nac & Pop que lo enfile en las huestes del cristinismo, sospechan algunos concejales, hace que Ferraresi se vista de vez en cuando con un traje de izquierda, y advierten que desde el cachismo lo miran azorados.

Tan azorados están, que revelaron la interrupción de las reuniones habituales que el intendente solía tener con el bloque del PJ-FpV, por algunos enojos en cuanto a esta interna desatada en el seno del PJ.

Un importante dirigente cuestionó esta medida que llegó a considerar “infantil” y “caprichosa” y sugirió que “al intendente no le gustan que le salgan hablando del PJ cuando habla de gestión. Se enoja y hace estas cosas”. Por esa razón, hoy algunos concejales, sino el bloque entero y de manera formal, no estarían teniendo una relación regular con Ferraresi, como antes.

Sin lugar a dudas, este peronismo de Avellaneda no está roto, y dudosamente vaya a estarlo en los próximos meses (nunca se sabe), pero según todos los indicios no se pudo salvar de las divisiones que cada vez separan más y más a quienes supieron estar todos juntos bajo el paraguas contenedor de Néstor Kirchner.

Comentá la nota