El edil del GEN aseguró que nunca creyó en la existencia de una disputa entre las dos partes. Por otro lado, pidió una “discusión seria” con respecto a Costa del Plata y aseguró que si es “bien controlado, es un proyecto beneficioso para la ciudad”
“Me parece bien, era hora de que se sentaran a un acuerdo salarial. El sindicato avaló el aumento de sueldo y la reintegración de la antigüedad”, señaló.
Consultado sobre cómo será a partir de ahora la relación entre las partes, el edil del GEN reconoció que nunca creyó en la existencia de un conflicto entre el Municipio y el Sindicato.
“Nunca creí en la relación conflictiva, en función del rol que cumplían los concejales (del FpV Hernán Doval y Daniel García). Nunca terminó de convencerme esa disputa”, opinó.
Sobre las causas del cambio de postura del Gobierno municipal, Paz puntualizó que había un desfase en cuanto a salarios en relación con distritos vecinos.
“Me parece que en principio había un retraso salarial en la Municipalidad de Avellaneda y era insostenible con respecto al salario Mínimo Vital y Móvil que pedía el Gobierno nacional”, conjeturó.
De esta manera, descartó que el hecho haya tenido que ver con que el titular del Ejecutivo municipal es Jorge Ferraresi y que, antes, las decisiones habrían pasado por el por entonces jefe comunal en uso de licencia y ex secretario de Desarrollo Social bonaerense Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera.
Por otra parte, el concejal optó por no sumarse a los dichos del diputado nacional del denarvaísmo Alberto Roberti que había calificado como un “escándalo” el supuesto desmonte que estaría llevando a cabo la empresa Techint en la ribera de Avellaneda, donde está construyendo el emprendimiento Costa del Plata.
“Nuestra labor desde el Concejo debe ser controlar y hacer valer lo votado, aunque no lo hemos acompañado. Tiene que haber una discusión seria con respecto a Costa del Plata. Es una iniciativa que está avanzando. (Si está) bien controlado es un proyecto beneficioso para la ciudad”, aseguró.
En cuanto a la asamblea pública del año 2008, la cual muchos —como el propio Roberti o los grupos ambientalistas— ponen en duda, el edil señaló que “se dio la posibilidad a todos de que se expresaran”.
“A la asamblea fuimos, ahí participó mucha gente pero no era vinculante y el Concejo después la votó”, recordó.
Por último, el edil rechazó la intención de Roberti y su esposa, la diputada bonaerense de Unión Celeste y Blanco Mónica López, de pedir la intervención del Estado provincial en el tema.
“Ya pasó por la provincia de Buenos Aires, así que no tiene asidero legal”, concluyó.






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