Mientras la demanda sigue en aumento por más casas convertidas en departamentos, y ampliación de la red cloacal que aumenta el uso de agua un 50%, la provisión sigue siendo la misma. Se espera la nueva planta de ósmosis que añadiría 200m3/hora aportando un alivio, demorada desde el año pasado por falta de 3 millones de pesos. El déficit en los picos de demanda puede ser de hasta 400m3 por hora.
Lamentablemente, y por algunas razones que pasaremos a detallar, es altamente probable que el que se avecina sea el peor de los veranos que hayamos tenido en Rafaela en cuanto a la falta de agua. Es que la cantidad de agua que se recibe, tanto del acueducto que viene desde los pozos de captación en la zona de Esperanza, como de la única planta de ósmosis inversa que funciona en la planta local de Assa, es exactamente la misma que el verano anterior, pero en cambio la demanda ha crecido muchísimo. En primer lugar por la mayor cantidad de consumidores, lo cual se puede comprobar en numerosos lugares de la planta urbana, donde antes había una antigua casa con una familia a lo sumo dos, ahora se construyeron departamentos y residen varios núcleos familiares; pero el mayor consumo obedece a la construcción de cloacas nuevas -un total de 8 barrios en la ciudad, que fueron agregándose al sistema-, pues está comprobado que quien está conectado a la red cloacal gasta la mitad más de agua potable que antes. Si en toda esa cantidad de barrios la demanda creció 50% no es difícil ir sacando cuentas sobre la mayor demanda y las razones por las que la cuestión viene muy complicada.
LOS NUMEROS
No son de exactitud suiza, pero por ahí andan los números que hemos obtenido respecto a la situación actual y la que se viene para el verano. En los meses en que el calor no aprieta, el consumo de agua en la ciudad se encuentra en el orden de los 1.150/1.250 m3 por hora, pero cuando llega el calor la demanda promedio se eleva a 1.450/1.550 m3 por hora, aunque en los días en que la temperatura alcanza sus máximos niveles el consumo de agua suele oscilar entre 1.750/1.800 m3 hora. En estos casos, cuando se debe abastecer a las cañerías con más agua de la que se recibe, entra a jugar un rol fundamental la cisterna que está en la planta, que cumple el rol de reserva, aunque se sostiene por un lapso relativamente breve, a lo sumo una semana o tal vez menos. Luego, no queda otra alternativa que comenzar a reducir la entrega, para al menos ofrecer un mínimo, incluso debiéndose asistir en determinados lugares con camiones-cisterna, ya que no llega ni siquiera una gota por la red.
Dimos los números del consumo, ahora los de provisión, que son los que terminan por describir la situación crítica en que nos encontramos. ¿Cuánta agua se dispone?, pues por el viejo y aún servicial acueducto llegan unos 1.250 m3 por hora, en tanto que por la única planta de ósmosis inversa que está en funcionamiento se aportan otros 200 m3 hora que hacen un total de 1.450 m3 que en las otras tres estaciones del año -sólo una forma de decir, ya que el clima está tan mezclado que a veces no se sabe si estamos en invierno o en verano-, cuando el consumo está en alrededor los 1.250 m3 hora no hay problemas, incluso con margen para cuando se presenta algún problema por falta de energía eléctrica en los pozos. Pero en verano en cambio con promedio de 1.500 m3 hora estamos 50 m3 hora en pérdida, y cuando se producen los picos de demanda de 1.800 m3 o algo más, el problema que antes era serio y preocupante ahora se transforma en grave.
FALTA DE PRESION
En las épocas de altas temperaturas, y por las razones ya apuntadas en que el agua no es suficiente para atender la demanda, se debe recurrir necesariamente a reducir la presión desde la planta. Según indica la lógica, si desde la boca central sale agua hacia toda la red, en todos los sitios se debería recibir cantidad similar, pero sin embargo no es así, pues mientras en algunos barrios más alejados de la planta se recibe agua, en cambio en otros más cercanos no sólo no hay presión, sino tampoco agua. ¿Qué sucede? Pues que el desnivel del terreno es determinante para que se produzcan estas situaciones contradictorias, ya que ante la poca presión el agua se escurre hacia los sectores más bajos.
Veamos, dos barrios en los que se da con mayor intensidad la falta de agua en momentos de pico de demanda, son el Alberdi y el 30 de Octubre, ubicados en la zona más elevada del ámbito en el cual está asentado el ejido urbano. Por lo tanto, sin la presión necesaria, el agua no llega, a veces en cantidad insuficiente y otras directamente nada.
NUEVA PLANTA
DE OSMOSIS
La ampliación de la planta de ósmosis inversa, con módulos iguales a los que están en uso, permitiría aportar otros 200 m3 por hora al sistema, con lo cual la provisión se elevaría a 1.650 m3 hora, que si bien no sería la solución final para el verano al menos permitiría un cierto alivio, ya que el promedio de consumo de 1.500 m3 hora podría ser atendido, quedando en cambio sin resolver la atención de los días de demanda pico cuando se llega a los 1.800-50 m3 por hora. En esos casos deberá reducirse la presión y especular con la reserva en la cisterna, confiando en que la situación no se extienda demasiados días, porque sino tenemos el caos.
Justamente, esta segunda planta que duplicaría la capacidad de producción de agua, viene experimentando una gran demora en su relación a lo que significa para el agua de la ciudad. Es que ya debía estar terminada el año pasado, habiendo recibido una inversión de 8 millones de los 11 necesarios, pero los 3 que faltan siguen sin aparecer. Ahora, como tantas veces se prometió, se dice que hay decisión del gobierno de Antonio Bonfatti de terminarla antes que lleguen los calores fuertes. Deberán apurarse, pues por esta zona, muchas veces a fines de octubre o comienzos de noviembre solemos tener algunos días con temperaturas muy elevadas, esos de gran demanda de agua, un bien realmente escaso.
CONTROL DE POZOS
En nuestra ciudad existe una Ordenanza que establece que en una obra en construcción se debe contar con un pozo para la provisión del agua que se necesita para el trabajo de albañilería, pero que como los controles no serían todo lo estricto que corresponde, en muchos casos se obvia, reemplazándose el agua con la corriente.
Pero además, en caso de hacerse el pozo con la bomba extractora, una vez concluida la obra el mismo queda disponible para continuar utilizándolo para afrontar todo aquello que no sea de uso humano, como ser riego, lavado de veredas, e incluso la posibilidad de conectarlo al sistema de sanitarios de los baños.
Por esa razón es que se reclama que haya controles en las obras que se inician para que se cumpla esta disposición, como así también volver al cumplimiento estricto del lavado de veredas los martes y sábados, como está reglado.

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