Avanza el proyecto educativo de construcción de bancos elaborados con pilas

Se trata de una iniciativa de Víctor Lopreiato, profesor de la Escuela Media Técnica 6 de Villa Jardín, que recién este año pudo concretar. “Es el proyecto Un Banco para mi Escuela. La idea principal es cuidar el medio ambiente, enseñar, y simultáneamente construir bancos tipo plaza utilizando pilas para los patios de las escuelas que intervengan y colaboren”.
En conversación con LA TERCERA, el profesor de Química, Física y Matemáticas, Víctor Lopreiato, informó que “está avanzando” el proyecto educativo y de preservación ambiental “Un Banco para mi Escuela”, a través del cual los alumnos reciben información sobre alternativas ecologistas y de reciclaje, en base a la construcción de bancos tipo placeros, elaborados en parte con pilas alcalinas.

“La idea la fui manejando luego de mucho investigar y buscar los diferentes aspectos de las leyes por casi 10 años, y recién en el comienzo de este período pude concretarlo. El trabajo consiste en encapsular las pilas usadas en botellas de plástico o de vidrio, luego se mete la cápsula en pequeños sarcófagos de cemento y estos sarcófagos se convertirán en las patas de bancos tipo plaza, que ubicaremos en el patio de las escuelas”, dijo Lopreiato. “Las pilas se encapsulan porque no tenemos en la escuela la posibilidad de reciclarlas, pero de todos modos evitamos que las pilas contaminen la tierra y el agua”.

El proyecto que lleva adelante el profesor, corresponde a un trabajo efectuado en forma inédita en la región y apunta, además, a evitar grandes inversiones y la labor de neutralizar el contenido contaminante de las pilas. “Estuve averiguando hace muchos años con el asesoramiento de la UTN de Avellaneda, y de esos momentos recuerdo que reciclar una pila costaba 1 peso, mientras que en un quiosco una nueva valía 50 centavos. Lo que se recicla es el costo indirecto a partir de ahí”.

Según contó, el proyecto que se concreta con alumnos de 3º, 4º y 5º año, despertó un gran interés en la escuela, ya que se enseñan los efectos nocivos tanto para la naturaleza como para el hombre, del plomo presente en las pilas. “En el barrio donde se encuentra la escuela -Villa Jardín- está presente la contaminación a través del trabajo de años de curtiembres. Allí se ven como afecta a los vecinos. Los pibes se asombran”.

Está claro que por el momento los chicos de la 6 están trabajando en forma limitada, ya que los elementos necesarios para cubrir las pilas son obtenidos a través de donaciones, pero la mayoría de las veces la obtención de los materiales sale del dinero del bolsillo propio. “Trataremos de hacer nuestra actividad abierta para la comunidad. Hay plazas a las que les faltan bancos, o están en mal estado. También esto se ve en las escuelas. Pensamos que podemos participar con apoyo en repararlos o hacer unos nuevos”.

La pila: uno de los mayores agentes contaminantes

Según los fundamentos del proyecto de Lopreiato, “es necesario ocuparse de las pilas”, ya que se estima que “una micro pila de mercurio, como las que se usa en los relojes o audífonos, puede llegar a contaminar unos 600 mil litros de agua, la pila alcalina unos 167 mil litros, la pila de zinc unos 12 mil litros y la carbón unos 3 mil litros”.

“El proceso de contaminación puede ser largo, hasta 500 años, pero la lluvia, el calor y la acidez del suelo, tienden a acelerar el proceso de descomposición de la pila. Una vez que se degrada la pila en el suelo, comienza a liberar elementos altamente contaminantes como lo son el mercurio, litio, plomo, o cadmio. Estos elementos son altamente contaminantes, ya que al ponerse en contacto con la tierra o con el agua, comienzan con un proceso de degradación irreversible para el planeta”.

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