Avanza la mediación de Lula en Irán

Avanza la mediación de Lula en Irán
Teherán habría aceptado la propuesta del mandatario de procesar su combustible nuclear en Turquía; anunciarían hoy el acuerdo
TEHERAN.- La controvertida visita a Irán del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, para mediar en la disputa por el programa nuclear de Teherán parecía haber logrado anoche sus primeros frutos, cuando Turquía anunció un inminente acuerdo para procesar en su territorio el combustible radiactivo iraní.

El principio de acuerdo revelado por la cancillería turca se conoció ayer luego de la imprevista visita a Teherán del primer ministro turco, Recep Tayipp Erdogan, y de la reunión entre Lula y su par iraní, Mahmoud Ahmadinejad, que en los últimos meses se había negado a someter al control internacional el programa atómico y que insiste en que nada frenará la ambición nuclear de su país.

Considerada por las potencias occidentales como "la última oportunidad" antes de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aplique nuevas sanciones contra Irán, la mediación de Lula intenta desde hace meses que las autoridades iraníes procesen fuera de su territorio el combustible nuclear de su programa atómico.

Diplomáticos brasileños dejaron trascender el "optimismo" sobre la evolución de las conversaciones para llegar a un acuerdo, luego de la reunión entre Lula y Ahmadinejad, en la que el mandatario brasileño destacó "la relación estratégica de largo plazo con Irán". Ambos presidentes firmaron ayer cinco convenios económicos que implican la venta de alimentos a Teherán por 1200 millones de dólares, la participación brasileña en la exploración y explotación de crudo iraní y la colaboración financiera entre los dos países.

"El presidente sigue optimista sobre las discusiones. Actualmente se llevan a cabo negociaciones y es necesario esperar hasta el fin de las discusiones", dijo un alto diplomático brasileño. Sin embargo, las negociaciones tomaron un nuevo rumbo cuando Irán aceptó reciclar su combustible nuclear en Turquía.

"Sí, se ha alcanzado [un acuerdo] después de 18 horas de negociaciones", dijo el ministro de Relaciones Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, que agregó que el anuncio formal se haría hoy, después de las revisiones finales de las delegaciones de Brasil y Turquía con los funcionarios iraníes.

Erdogan, que horas antes se había negado a viajar a Teherán por temor a un nuevo fracaso de las negociaciones, canceló sus compromisos del día y voló a la capital iraní. "Voy a Irán porque se agregará una cláusula a la propuesta que dice que el intercambio [de combustible] tendrá lugar en Turquía -dijo el premier-. Garantizo que hallaremos la oportunidad de superar estos problemas, si Dios quiere."

Reunión con Khamenei

Antes de su encuentro con Ahmadinejad, Lula, que incluyó en su comitiva a más de 200 empresarios de Brasil para ampliar la relación comercial con Irán, se había reunido con el guía supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, que tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado y que detenta el control total de las actividades nucleares de la república islámica.

Los detalles completos del entendimiento no fueron divulgados inmediatamente por los diplomáticos turcos y brasileños que interceden en la disputa de Irán con las potencias occidentales, que sospechan que Teherán desarrolla una bomba atómica en secreto.

En octubre pasado, Teherán rechazó un acuerdo respaldado por la ONU que ofreció a Irán enviar a Rusia y Francia 1200 kilos de su uranio de bajo enriquecimiento -suficiente para fabricar una bomba nuclear si es purificado- para convertirlo en combustible que sería usado en un reactor de investigaciones científicas.

Posteriormente, Irán dijo que sólo intercambiaría su uranio por material altamente purificado y que sólo lo haría en su propio territorio, condiciones que la comunidad internacional consideró inaceptables.

Lula, que también busca mediar en el conflicto entre Israel y los palestinos, volverá a reunirse hoy con Ahmadinejad, y no se descarta que anuncien juntos el acuerdo.

Las posibilidades de éxito de la mediación de Lula, que busca posicionar a Brasil como un actor clave en el escenario internacional, son consideradas escasas por Estados Unidos y Rusia.

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