Avance opositor en el flanco más débil del Gobierno

Por Fernando Gonzalez

El fragor habitual de la Argentina tal vez le haya quitado algo de impacto a la noticia, pero la media sanción que el Senado le dio anoche a la reforma del Indec es el avance más concreto que la oposición logró desde las elecciones legislativas del año pasado.

Las razones son varias y todas contundentes. Que el Senado lo haya votado lo convierte prácticamente en ley, porque el paso por la Cámara de Diputados es mucho más sencillo para la oposición. Las polémicas mediciones del Indec son en la actualidad el flanco económico más débil de la gestión de los Kirchner, porque intentan ocultar parte de la inflación que el Gobierno no puede controlar desde hace cuatro años.

Además, se trata de una variable sensible que elaboran los técnicos pero que la sociedad percibe en toda su magnitud cuando se deteriora su poder adquisitivo. Y las repercusiones han traspasado las fronteras y complican las decisiones de inversiones externas que el país necesita para consolidar su crecimiento.

Ayer, en una entrevista con El Cronista, el director técnico del Indec, Norberto Itzcovich, advirtió que el proyecto de la oposición debe ser para controlar al organismo y no para gestionarlo. Esa es, precisamente, la batalla económica que veremos crecer en las próximas semanas.

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