Un avance limitado y una grieta sugestiva

Dos temas de la semana: la reunión de gobernadores por el Río Atuel y la ruptura del bloque de concejales del Frente Pampeano.
Una de cal...

Los representantes de La Pampa y Mendoza se sentaron a una misma mesa, con la aparente intención de “avanzar” -ese fue el verbo que eligieron- en la puesta en vigencia del convenio que se firmó en el año 2008 y que representaría para nuestra provincia la posibilidad de aprovechar parcialmente las bondades del río Atuel.

El silencio de los funcionarios pampeanos respecto de los alcances concretos del encuentro, impide por el momento detectar algún otro rasgo positivo de la cumbre que no sea la propia realización de esa reunión, además bajo la atención del jefe de Gabinete Juan Abal Medina, que supone cierta garantía respecto del interés del gobierno nacional para el cumplimiento del convenio.

La realización del encuentro se asemejó, en principio, a un avance si se toman en cuenta las particularidades de la relación entre estados.

También puede tomarse como positiva la decisión de que estos encuentros sean periódicos, para que las decisiones de fondo no vuelvan a perderse en una maraña burocrática con el paso del tiempo.

Pero los efectos puntuales y concretos de la cumbre son por ahora un misterio, y ya han despertado en los interesados en la problemática la sospecha respecto de que otra vez Mendoza puede llegar a salirse con la suya.

De hecho, los funcionarios mendocinos han difundido en su provincia la supuesta docilidad pampeana para aceptar algunas modificaciones, mientras que en nuestro territorio la Asamblea ya se animó a calificar la situación como “una nueva decepción”.

Uno de los voceros de ese espacio creado para dar pelea aseveró que el encuentro tuvo resultados “lamentables”, y las autoridades provinciales con su silencio han colaborado para que crezca esa sensación de que la reunión pudo ser una nueva “victoria” mendocina.

No hay dudas de que la problemática hídrica está instalada, y hasta naturalizada, en todos los estamentos de la provincia cuyana: desde los ciudadanos comunes hasta los funcionarios ocupados del tema tienen una conciencia -quizá no tan habitual en La Pampa- respecto del interés sobre el agua y sobre las necesidades que el río satisface.

A eso se suma la aparente decisión tomada de las autoridades provinciales -pese a los consejos legislativos en contrario- de judicializar la cuestión, apostando a los resultados de la “política”: debiera tenerse en cuenta que Mendoza ha sido capaz, durante este largo proceso, de ningunear convenios varios y hasta de desoír un fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Para colmo, quiso la casualidad -si se tratara realmente de una coincidencia- que el mismo día de la reunión Mendoza permitiera la llegada de un poco de agua del Atuel, circunstancia que a algunos les suena a tomada de pelo y permite recordar que ya en otras ocasiones se produjo una eventualidad similar en circunstancias sugestivas: apareció agua cuando el río fue visitado por el Tribunal Latinoamericano del Agua; y el día en que en forma de protesta se hizo un corte de ruta en Santa Isabel.

...y una de arena...

Un concejal hasta el momento ignoto, que no había trascendido por sus proyectos o ideas políticas, y públicamente intrascendente, hizo durante la semana que se fue los méritos suficientes para quedar en el centro de la escena: con una justificación débil y sostenida más en las intrigas que en argumentación sólida, el joven Mariano Salomón anunció la ruptura con el bloque del Frente Pampeano.

La excusa para salirse de una construcción política que a sus integrantes les costó grandes esfuerzos gestar y conservar, fue que su comportamiento político en el caso Medasur había sido puesto bajo sospecha, ya que se dio a entender que había negociado con referentes del Partido Justicialista para votar a favor de ceder las calles que reclama el gobierno provincial para concretar esa obra.

Con esa movida, que curiosamente fue asumida en sugestivo silencio por buena parte de los principales dirigentes del radicalismo, lo que Salomón logró es crear una grieta en la fuerza política que gobernó la capital provincial hasta hace unos meses.

No se sabía, hasta esta semana, de la capacidad del concejal para tomar en solitario una decisión de semejante peso e impacto, para la cual es obvio que no deben tomarse en cuenta sólo las afectaciones personales que pudiera haber padecido, sino también las responsabilidades de tipo político.

La elemental lectura desde el sentido común, y a partir del conocimiento de la situación, es que el concejal mal pudo idear esta ofensiva en soledad, sin la sugerencia o respaldo de otros dirigentes.

Tampoco puede considerarse una mera casualidad el hecho de que en la semana previa, sectores conservadores de la UCR expusieron institucionalmente la idea de una ruptura del Frente Pampeano, reprochando a socialistas y fregenistas su falta de caudal electoral y la habilidad para ocupar cargos aún sin votos.

La estrategia de ruptura del Frente Pampeano sostenida por esos sectores radicales encontró otra pata que le es funcional: fueron evidentes las operaciones de prensa para instalar la idea de que sería un supuesto “papelón” el hecho de que los concejales reclamaran ahora que para construir el Medasur se hicieran los correspondientes informes de impacto ambiental.

Por ese camino, que torpedeó la figura de los concejales no radicales, se llegó a la ruptura de Salomón con sus antiguos aliados: hay sectores del radicalismo que sostienen que no deben “dejarse llevar por las narices” por referentes de otros partidos.

Esa interpretación de las cosas gestó el caldo de cultivo para que la interna del frente -que desde su existencia a veces ha sido lógica, a veces ha adquirido mayor gravedad y en otros casos ha sido hasta ridícula- se canalizara por un sendero que no permite prever demasiadas buenas noticias para esa alianza.

Nadie podía prever que aquel concejal hasta el momento ignoto e intrascendente, se volviera de pronto tan importante para el futuro de ese sector político.

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