Avance de la centroizquierda en Israel y castigo para Netanyahu

Avance de la centroizquierda en Israel y castigo para Netanyahu
El Parlamento quedó conformado con 61 escaños para la actual coalición oficialista y 59 para la oposición. Likud-Beitenu, el partido del primer ministro, perdió un 25% de los votos y consiguió sólo 31 bancas. Once menos que las que tenía.

Likud-Beitenu, la coalición que gobierna Israel con la mano dura del primer ministro Benjamin Netanyahu, experimentó en las elecciones legislativas de ayer una violenta sangría que la dejó todavía en mayoría pero obligada a negociar para formar un nuevo gobierno. El bloque de fuerzas conservadoras y de ultraderecha perdió algo más del 25% de los votos y consiguió sólo 31 escaños, once menos de los que tenía. El nuevo Parlamento (Knesset)quedaría integrado por 61 legisladores de la actual coalición contra 59 de la centroizquierda.

La sorpresa la dio el Partido del Futuro (Yesh Atid), que quedó en segundo lugar con 19 decisivas bancas que convirtieron a su líder, el centrista ex periodista y presentador de televisión Yair Lapid, en el nuevo fiel de la balanza política israelí. Según versiones de prensa, anoche mismo Netanyahu adelantó que lo convocaría para formar el futuro gobierno (ver aparte). La tercera formación del nuevo mapa electoral, con 17 escaños de acuerdo a las últimas proyecciones, es el viejo Partido Laborista que lidera Shelly Yachimowich.

Con su partido ultraderechista Habait Hajehudi (Casa Judía), y pese a obtener una votación menor a la esperada, Naftali Bennet se consolidó como la nueva estrella de la política israelí. La ex ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, obtuvo siete escaños con el partido de nueva data Hatnua (Movimiento). El mismo resultado consiguió el Meretz, la formación liberal de izquierda. El Kadima de Shaul Mofaz, que hasta ayer era el partido con mayor representación parlamentaria (28 escaños), no logró superar la barrera del 2 por ciento.

Dos horas antes del cierre de las mesas, el alto nivel de afluencia ciudadana registrado hasta entonces hizo prever a la Comisión Electoral Central que la participación superaría el 70%, convirtiéndose en la mayor desde 1999 y por lo menos cinco puntos más que la de 2009, cuando alcanzó al 65,2% de los habilitados. A esa altura la realidad hizo entrar en un virtual estado de pánico a Netanyahu, que convocó a sus seguidores a no quedarse en sus casas, a volcarse a las mesas porque "el gobierno del Likud está en peligro". Sin embargo, a partir de ese momento la afluencia cayó en picada para quedar finalmente en 66,6 por ciento.

Cuando todavía todo hacía prever que se batiría el índice de presentismo, Netanyahu se dirigió a sus votantes y en su perfil de Facebook escribió: "El gobierno del Likud está en peligro. Les ruego que abandonen ya lo que están haciendo y vayan a votar Mahal" (acrónimo de su lista, que significa Campo Nacionalista). Expertos citados por los medios en los días previos a la elección de ayer habían señalado que una alta participación beneficiaría a los partidos de centro y de la izquierda.

La edición digital del diario Haaretz aseguró entonces que "en el Likud hay tensión" por los porcentajes de voto y que los activistas de esta formación y los de Israel Beitenu se estaban responsabilizando mutuamente ya que en las áreas tradicionalmente derechistas la participación estaba muy por debajo de la media nacional. Sin embargo, muchos analistas opinaron que el alarmismo de Netanyahu no era más que una jugada táctica para convencer a los israelíes de que acudieran a votar, alegando, según la edición digital del diario Jerusalem Post, que "es muy importante para el futuro del Estado de Israel". «

Ansa, dpa, Efe

los ultraortodoxos podrían definir el gobierno

El partido ultraortodoxo sefardí Shas, el cuarto más fuerte del Parlamento según los primeros resultados de las elecciones celebradas ayer en Israel, ha manifestado que recomendará al actual primer ministro y líder de la fuerza más votada, Likud Beitenu, Benjamín Netanyahu, como jefe de gobierno.

"Lo dijimos antes de las elecciones y no cambiamos nuestra posición. Recomendaremos a Benjamín Netanyahu como jefe de gobierno", dijo uno de los tres líderes de Shas, el ministro del Interior, Eli Yishai, al canal 2 de la televisión israelí.

Yishai es, entre los tres líderes del Shas, el más partidario tradicionalmente de pactar con la derecha.

De confirmarse los resultados, Netanyahu podría ser por tercera vez jefe de Gobierno si sumase a sus 31 diputados y los 14 de Shas el apoyo de otro partido ultraortodoxo, el ashquenazí Judaísmo Unido de la Torá, y el del ultraderechista Habait Hayehudí, que obtendría 12.

El partido de centro Yesh Atid, liderado por Yair Lapid, es de manera sorprendente la segunda fuerza en las elecciones, con 19 escaños, según los primeros resultados oficiales con un escrutinio cercano al 19 por ciento.

El recuento avanzaba lentamente y podría prolongarse hasta después del amanecer israelí.

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