Los autos avanzaron, la ITV retrocedió

Según las estadísticas oficiales, en 15 años el parque automotor casi se duplicó, pero bajó a la mitad el porcentaje de inspecciones por ITV.
El deplorable estado de algunos autos que aún circulan por la ciudad.

En bajada, y sin frenos. Así marcha el sistema de inspección técnica vehicular (ITV) de Córdoba, el servicio municipal de fiscalización del buen estado de los vehículos imprescindible para sumar seguridad al tránsito. A 15 años de su puesta en marcha, el plan -en manos de tres empresas privadas concesionarias- no sólo no evolucionó a tono con el crecimiento y la complejización de la circulación de autos, sino que perdió recursos.

Según las estadísticas provistas por las tres plantas que realizan la ITV (Japón, Chateau y Circunvalación), entre 1996 y 2010 bajó casi a la mitad (un 44 por ciento) el porcentaje de inspecciones que se realizan por año. Y en el mismo lapso, el parque automotor creció casi al doble: un 79 por ciento, de 322.512 vehículos a 577.058.

El número absolutos, en ese primer año de funcionamiento pleno del sistema las plantas hicieron 152.893 fiscalizaciones vehiculares, mientras que una década y media después, en 2010, los controles fueron sólo 139.675. Vale aclarar que este último número no equivale a cantidad de vehículos, ya que incluye las varias ITV que realiza el transporte público (de dos a cuatro al año por unidad, según el tipo) y las “reverificaciones” (segunda inspección) que se les solicitan a los vehículos que al momento de pasar por las plantas no tenían algo en regla y debía volver una vez reparado (alrededor del 30 por ciento de los particulares cae en esta situación).

El panorama que hoy trazan desde las plantas es que, en promedio, casi 7 de cada 10 vehículos particulares no cumple con este examen anual exigido por norma para todos los rodados registrados en la ciudad de Córdoba. Y en ese grupo, las motos llevan la delantera: entre ellas el grado de incumplimiento sube del 95 al 98 por ciento. El único que sigue completando los varios pasos anuales por la ITV a la que está obligado es el transporte público: “Los taxis y los ómnibus de transporte público tienen evasión cero, porque ellos sí están sometidos a controles. Entre los remises la mayoría cumple, la excepción son esos ‘truchos’ que circulan por los barrios”, reveló Alberto Zabala, de la ITV Circunvalación.

Obleas, sólo en el quiosco. ¿Qué explica que se haya disparado el incumplimiento de ITV hasta los actuales niveles? “Falta de control”, responden a coro desde las plantas, y admiten desde el propio oficialismo municipal. El reclamo alude a la drástica disminución de controles municipales de tránsito callejeros en los que se fiscalice si los vehículos tienen su oblea de ITV al día. “Casi desde la gestión de (Luis) Juez para acá no hay controles en la calle. Cuando largó el sistema, había 9 puestos de control en la ciudad. Antes nosotros sabíamos cuántos operativos y actas se hacían por día”, señaló Zabala.

“Hace mucho que el municipio no exige la oblea, y cada día van menos autos. El año pasado se hizo un 8 a 9 por ciento menos que en 2009, este año 11 por ciento menos de lo que se hizo el año pasado”, coincidió Genaro Fassano, titular de ITV Japón. “Las plantas sólo hacen control del transporte público. Y la Policía de Tránsito no hace foco en exigir la oblea”, reconoció el propio concejal giacominista Gustavo Barrionuevo, días atrás y cuando el Concejo debatía un aumento del 70 por ciento en la tarifa de la ITV (por ahora fue rechazado), que el sistema estaba en retroceso desde hace tiempo debido al “desfinanciamiento”. Precisamente en ese mismo lapso sucedió algo que demuestra que el control de seguro llevaría más autos a las plantas: la mención del tema ITV en los medios elevó en un 20 por ciento la afluencia de conductores a las tres estaciones de control. El retroceso de las fiscalizaciones es algo también percibido por cualquiera que se siente al volante en la ciudad.

Punto muerto. El panorama actual no muestra signos de mejora, al menos en el corto plazo. El 30 de junio venció la última prórroga de los contratos de concesión por el que tres empresas privadas operan las plantas de ITV y, casi en simultáneo, naufragó la avanzada licitación hecha por la gestión de Daniel Giacomino para adjudicar a un nuevo operador (la firma SGS) el sistema y perfeccionarlo (sumarle controles e inversión). La decisión de la comuna fue mantener, bajo un “permiso precario” extendido por decreto, la inspección en manos de las tres actuales concesionarias. Pero las firmas ya reclamaron en reiteradas oportunidades que sin una “actualización” de tarifa (insisten en que es la mitad de la vigente en otros puntos del país) no se pueden financiar mejoras en el sistema (arreglos en las plantas, incorporación de personal, etc.).

Por otra parte, con el archivo de la licitación quedaron “frezadas” las mejoras al sistema. Una lectura realista de los plazos señala que el escenario más factible es que el futuro del sistema sea definido por el próximo intendente.

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El sistema

Para quién. La ITV es obligatoria para todos los vehículos registrados en la ciudad, desde autos y motos hasta taxis, trolebuses, remolques, colectivos y ambulancias, entre otros.

Costo y frecuencia. Las tarifas y frecuencia con la que debe realizarse dependen del uso del vehículo. Todos los afectados a transporte público tienen más exigencia.

Qué se controla. Matafuegos, balizas triangulares, el estado de luces, suspensión delantera y trasera y frenos, entre otros.

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A control full, 140 mil afuera

Hoy, por cada una de las tres plantas que hacen la ITV en la ciudad pasa un promedio de casi 200 vehículos diarios (trabajan de lunes a viernes). Pero según las concesionarias, la capacidad instalada de cada una permitiría revisar entre 500 y 600 unidades por jornada.

Sin embargo, si se considera que el parque que debe realizar la inspección supera los 536 mil vehículos, si todos los titulares tuvieran un masivo ataque de responsabilidad y pretendieran obtener su oblea, la capacidad de las plantas no daría abasto para atenderlos: al menos 140 mil rodados no podrían ser revisados nunca.

Esa es la diferencia entre la dimensión del parque vehicular que debe pasar por la inspección y la capacidad total del programa de ITV para controlarlo. En el arranque del sistema, hace 15 años, ese defasaje no existía: las tres plantas tenían igual o más margen para recibir vehículos (contaban con más personal, por ejemplo), y el parque automotor era inferior a los 320 mil vehículos. Hoy, con una estructura que no creció y se deterioró, deben ver el doble de unidades.

La estimación de 140 mil rodados es modesta, ya que fue calculada sin considerar que el transporte público realiza entre 2 y 4 ITV anuales, y que tres de cada 10 particulares deben realizar una segunda verificación porque tenían algo fuera de regla en la primera.1

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