Hay un 70% más de autos con GNC que en el 2002

En la Argentina existen casi 1.900 estaciones de carga del combustible. La suba del 300% del precio en boca de pozo aún no llega a surtidores.
CIPOLLETTI - La cantidad de autos que funcionan en nuestro país a GNC aumentó un 70% en la última década, a pesar de que su precio ha ido creciendo de manera pronunciada, achicándose la enorme brecha que existía con los combustibles líquidos. Ese sendero se profundizará con la decisión de subir el valor en boca de pozo del gas para suministro de estaciones de servicios.

En 2002 en nuestro país había unos 800.000 vehículos que funcionaban con gas natural comprimido como combustibles. A diciembre del año pasado, los números oficiales del ente regulador, Enargas, indican que había 1.510.839 unidades en esas condiciones, un 70% más.

A pesar de los años de experiencia y de los avances tecnológicos, la alimentación a gas de los motores sigue teniendo detractores, que hablar de la pérdida de potencia y la poca cantidad de estaciones de carga.

Hay en Argentina unas 1.900 estaciones de carga de GNC, entre las cuales aparecen las 26 de la provincia de Río Negro y las 17, de la de Neuquén.

El promedio del precio del GNC en el país es de 2,68 pesos por metro cúbico, según los datos oficiales, pero a ese número medio aportan los muy baratos valores de la capital federal y el Gran Buenos Aires, donde cargar los cilindros puede costar la mitad que en el interior del país.

El gobierno nacional reunió la semana pasada a los representantes de las cámaras que agrupan a las estaciones de servicios para anunciarles que el precio mayorista del metro cúbico de gas pasará de 15 a 60 centavos, un 300% más. Les pidió que absorbieran por 30 días ese sobrecosto, pero los expendedores aún no respondieron al reclamo oficial.

La demanda de GNC es entre el 6 y el 8% del total del mercado. El aumento del precio que las petroleras les cobran a las estaciones de servicios mejorará la rentabilidad en un sector con precios deprimidos, pero no alcanzará para revertir la falta de inversiones.

La mayor demanda del mercado del gas es en nuestro país la residencial, que tiene precios congelados desde hace más de una década, salvo casos puntuales (barrios privados, sectores de Buenos Aires con alta cotización) entre los que rige un cargo específico para pagar el abastecimiento que se importa en barco.

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