Es el caso de un bebé que lo necesita para no morir. Un juez dijo que no se puede priorizar lo que manda una religión por sobre la vida y ordenó a los médicos que realicen la transfusión.
Los padres del niño, en calidad de fieles de esta religión, se oponen a la transfusión de sangre de la misma manera que los católicos y de otros credos rechazan la posibilidad de legalizar el aborto, sea por el motivo que sea.
En este caso, la Justicia debió salir a garantizar la vida del niño que necesita sangre de manera urgente porque, de lo contrario, quedaría sin ningún tipo de protección familiar y estatal. El hecho se convertiría en muerte de un inocente por abandono de persona, teniendo en cuenta que el informe de los médicos del hospital exige que, como medida urgente y preventiva, se aplique la transfusión de sangre.
“Se priorizó el derecho a la vida del bebé por encima de las creencias de sus padres, porque la vida de ese menor estaba en serio riesgo, motivo por el cual resolví de manera inmediata”, declaró ayer a Télam el juez Aguerrido, quien tomó la decisión en menos de tres horas de conocida la situación. El magistrado destacó que “no es el primer caso de esta naturaleza en La Pampa, porque hubo uno similar en 2001”. Y señaló que tomó intervención en el hecho a partir de la solicitud interpuesta por la asesora de Menores, Analía Brarda, a quien le llegó el planteo de los médicos del hospital local.
El episodio, que se produjo alrededor del 17 de octubre pero se conoció recién ayer, llegó a manos de la Justicia pampeana luego de que los médicos del hospital local determinaran que el bebé, de tan solo ocho semanas de vida, necesitaba con urgencia glóbulos rojos y los padres, por su pertenencia a la religión Testigos de Jehová, rechazaron esa práctica porque va en contra de sus creencias.
“Los médicos de la terapia pediátrica del Hospital Lucio Molas habían agotado todos los pasos que establece el protocolo, y por ello, ante la insistente negativa de los progenitores, acudieron a la Justicia y yo determiné que se realizara la transfusión porque primero estaba la vida del menor por encima de las creencias de sus padres”, argumentó Aguerrido.
El juez indicó que “por suerte hubo un final feliz, si bien creo que el bebé aún sigue internado y sus padres no recurrieron la medida que dispuse”. La decisión del juez Aguerrido cobró importancia en La Pampa luego del conocido caso de Pablo Albarracini, un testigo de Jehová que había sido baleado en la cabeza y luego de que su mujer se negó a realizarle una transfusión sanguínea.
Los padres de Albarracini, desesperados por la gravedad en la que se encontraba su hijo y la urgencia de una transfusión acudieron a la Justicia en un caso que llegó a la Corte Suprema, que finalmente resolvió respetar la voluntad del hombre, en coincidencia con lo que reclamaba su mujer.
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