Las amenazas a MDZ por las que Fayad es juzgado no son hechos aislados. Por el contrario, formaron parte del plan sistemático de un intendente acostumbrado a mandar de manera autoritaria, que no tolera la contradicción ni el disenso, y que es capaz de cometer delitos para destruir a quien sea.
Fayad no tolera las disidencias. Por eso pretende destruir a cualquiera que lo contradiga. Tanto, que ha instaurado en la Municipalidad de la Capital un régimen represivo y persecutorio -del que muchos empleados y funcionarios pueden dar fe- con cámaras de vigilancia monitoreadas por él mismo, decisiones arbitrarias que afectan vidas, personas y familias, y modos groseros que en algún caso habrían sido motivo de denuncias. Algunas públicas, y otras privadas. Muchos miembros de su propio partido que han sabido de sus permanentes destratos, que han temido o aun temen sus maneras, ahora lo han aislado. La escasez de solidaridades y el silencio espeso de los dirigentes radicales que ha recogido Fayad en el curso de este caso equivalen a un griterío que retumba. Por sus conductas, tanto como por las pruebas recogidas en su contra en la causa que nos ocupa, sus conmilitones lo presienten culpable.
El intendente Víctor Fayad ha sido, posiblemente, el dirigente que de manera más negativa ha reaccionado al crecimiento de la prensa independiente en los últimos años. Ha mostrado una cara amable a los medios condescendientes, que le permiten sus ‘operaciones’ y evitan hacerle preguntas incómodas, y maltratado al resto. Son frecuentes los testimonios de periodistas que lo entrevistan, y que dan cuenta de su aversión a las preguntas y repreguntas, como de su especial rechazo a la participación abierta de la comunidad en los medios vía mensajes, comentarios, llamados telefónicos y foros. Aquel comportamiento hizo eclosión con la aparición de MDZ Online, medio al que Fayad ha atacado y pretendido destruir desde sus inicios. El diario llevaba pocos meses online cuando el jefe comunal asumió como intendente en diciembre de 2007. En estos cuatro años, durante sus frecuentes ataques, el diario mantuvo distancia y equilibrio periodístico especialmente en la causa en la que fuimos objeto de las amenazas, por respeto al trabajo de la Justicia, y a los lectores.
Hemos tomado distancia para que la investigación judicial trabaje, y hemos aportado todo lo que en el marco de la ley se nos ha pedido. Sí estamos seguros de que Fayad es culpable del delito que se le imputa. Y que las 61 amenazas enviadas a un periodista de este diario, más otras emitidas contra el ex concejal del PRO Pablo Priore, y una rival interna –cobista- de la UCR, la ex concejal Julia “Mumy” Ortega, formaron parte de un accionar tan complejo como perverso.
Durante meses, el jefe comunal se ocupó de atacar y perjudicar a Publicidad Sarmiento, al igual que al diario MDZ Online. Golpeando a aquella, buscó silenciar al medio. Así, se inició un proceso de persecución política, mediática, empresarial y judicial que reconoce pocos antecedentes en la democracia mendocina. Fue en ese contexto en el que Fayad revocó de manera ilegal un contrato publicitario celebrado con Sarmiento, hasta que la justicia le obligó a dar marcha atrás. Fue en ese marco en que se produjeron las falsas acusaciones de “deudores de la comuna”, que Fayad hizo emitir contra Publicidad Sarmiento por medio de la oficina de prensa oficial que pagan todos los vecinos, y que era una mentira flagrante. A tal punto, que en la respuesta de Sarmiento quedó en evidencia que es la Municipalidad la que debe dinero a la empresa a causa de pagos realizados de más, y que el intendente se ha negado a devolver hasta hoy de manera sistemática. Hubo mucho más: discriminación y castigo contra la firma en una licitación, prohibición del uso de adelantos tecnológicos, y marginación de Sarmiento en nuevos contratos mediante artilugios legales que sorprenden hasta la vergüenza y el agobio a quienes deben firmarlos, sabiendo que a la larga deberán poner la cara ante la Justicia, y ante la comunidad.
El castigo oficial del intendente se completó con numerosas declaraciones injuriantes y falaces contra miembros de Publicidad Sarmiento y MDZ Online, proferidas en medios que le son cómodos y útiles a sus fines, o con los que comparte ciertos intereses.
El año pasado, Orly Terranova, cuyo pecado parece ser el hecho de que es miembro de la familia propietaria de este medio, hizo uso de sus derechos civiles y se presentó a elecciones como candidato a concejal por el PRO. Aquella situación fue la gota que colmó el módico espíritu democrático de Fayad. Entonces redobló sus esfuerzos: bajo su comando político se realizaron falsas denuncias públicas y judiciales, injurió, y provocó más daño. Marginó a MDZ Online de la publicidad oficial, algo a lo que no tiene ningún derecho según la jurisprudencia dictada por la Corte Suprema en los casos de la editorial Perfil y del diario Río Negro. También nos discriminó en la información, al punto que instruyó a funcionarios de menor rango a que no brinden ningún tipo de datos, noticias e informaciones a este medio. Por eso, los funcionarios municipales y concejales que hablan con periodistas de este diario lo hacen en secreto, evitando los lugares públicos y el uso de teléfonos, por temor al régimen instaurado por el intendente en la comuna. Lo saben las personas que echó cuando logró torcerle el brazo al cobismo y al resto del radicalismo de la Capital, para manejarla a su antojo.
En definitiva, sumamos discriminación publicitaria e informativa, castigos ilegales y arbitrarios, campañas mediáticas en contra, injurias, mentiras, y las amenazas que ahora lo llevan a juicio, y que incluyeron palabras infamantes contra miembros de la familia accionista de MDZ Online, y discriminatorias contra periodistas del diario. A ello hay que agregar una larga serie de falsedades que el intendente pronunció en sede judicial, indagado por el delito de amenazas agravadas. Algunas, de tan escasa credibilidad que han puesto a su defensa en ridículo. No hay que olvidar, finalmente, que un fiscal de delitos complejos ha pedido la citación a juicio del intendente.
Como periodistas, estamos seguros de la culpabilidad de Fayad tanto en las amenazas, como en el plan de destrucción que imaginó e intenta ejecutar paso a paso. Como miembros de una comunidad democrática y como medio de comunicación, continuaremos denunciando las actitudes deleznables y autoritarias del jefe comunal. De la misma manera, seguiremos con mucha atención y celo civil la evolución judicial en sede penal del caso de amenazas por el que Fayad fue acusado y requerido en juicio. Está claro que la prueba en su contra es abundante y sus argumentos, débiles y falaces.
Hasta ahora, la justicia ha demostrado que en este caso no practicó un “doble estándar” que diferencie ciudadanos comunes de funcionarios con poder. Y eso es una señal de salubridad democrática. Lo será también llegar al fondo de la cuestión, y poder decirles a los mendocinos que ser el candidato más votado no garantiza impunidad, y que un cargo público no otorga un cheque en blanco para hacer cualquier cosa. Mucho menos, cometer delitos.


Comentá la nota