Nuevamente ayer, debimos presenciar y padecer, la quema de cubiertas frente a la Municipalidad como expresión de protesta, más el corte de la calle Rivadavia, más la música a todo volumen, más las estruendosas bombas que tiraban, y más…y más….
¿Hasta cuándo los municipales usarán este método para protestar contra el Municipio por salarios?. Hace una semana en este mes, (ya que no es la primera vez) que están obstruyendo el tránsito, produciendo humaredas tóxicas a pocos metros de dos escuelas públicas, a una cuadra de una clínica, a poco menos de la Comisaría Primera y del Banco de la Nación, todos lugares públicos a los que concurren muchas personas y especialmente escolares. ¿Por qué no se utiliza otro método de protesta más racional, civilizado, de acorde a su status de empleados públicos que siempre deben dar ejemplo con su comportamiento y a quienes los contribuyentes, principales perjudicados, les pagan sus salarios?.
Por otro lado, ¿hasta cuándo el intendente Osvaldo Cáffaro seguirá tolerando, sin actuar en defensa de los zarateños, estas formas de protestas con incendios de cubiertas que provocan daños al medio ambiente, a los bienes municipales y a las personas, con cortes de calles, ruidos molestos, complicaciones al tránsito especialmente en las horas pico en que los chicos entran o salen de las escuelas vecinas?. ¿Por qué no acciona con el peso de la ley, libera la calle Rivadavia y prohibe ese accionar nocivo?. ¿No comprenden las autoridades que la gente está ya muy cansada de tantas agresiones cotidianas gratuitas?.
¿Dónde está la fuerza pública cuando se debe hacer cumplir la Ley?.
Los derechos laborales se defienden con la ley, pero las obligaciones también deben hacerse cumplirse de acuerdo a la ley. La falta de cumplimiento de las normas es lo que está primando en el país, en distintos niveles y por distintas razones. No es necesario recordar que la anomia es el principio de la anarquía donde la justicia se ejerce por mano propia.
Esperemos que la cordura prime en trabajadores y autoridades y que los vecinos no tengamos que presenciar y padecer otra jornada como la de ayer frente a la Municipalidad.
Por suerte Dios se apiadó de los zarateños e hizo llover para calmar tanta furia.

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