Las autoridades de Junín no se comportan como "buenos vecinos", dicen en Chacabuco

"Las autoridades de Junín no se comportan como buenos vecinos", dijo el subsecretario de Medio Ambiente de Chacabuco, Rodolfo Bertinatto, al señalar que las aguas del Salado continúan teniendo altos niveles de contaminación.
La anomalía es adjudicada desde Chacabuco al mal funcionamiento de la planta depuradora nuestra ciudad.

Según trascendió, este tema será tratado el jueves, en una audiencia judicial que convocó el juez a cargo de la acción de amparo presentada por el Club de Pesca de Chacabuco.

Bertinatto dijo esta semana que según análisis recientes, a la altura del puente sobre la ruta 7 y en la laguna misma hay 1.500 y 1.400 colonias de bacterias de Escherichia Coli por cada 100 mililitros de agua, respectivamente. Más abajo, en el conocido puente de Viña, la cantidad se reduce prácticamente a cero, lo cual indicaría que la Laguna de Rocha estaría actuando como decantadora de la materia fecal procedente de Junín.

El funcionario consideró además sorprendente que los niveles de contaminación sigan tan altos a pesar de la subida del río, dijo que "aún sigue vigente la prohibición de pescar y advirtió a quienes desoigan la misma, de los peligros graves que conllevaría esto, sobre todo si planean ingerir lo pescado".

La contaminación de las lagunas chacabuquenses enfrenta desde el año 2008 a ambas comunas, en un conflicto que parece destinado a no ser resuelto por otra vía que no sea la judicial.

De hecho, desde el gobierno que conduce Darío Golía se inició una campaña de recolección de firmas para que la comunidad apoyara la intención de la comuna de iniciar una acción penal contra su par juninense, denuncia que recayó en el Juzgado de Jorge Cóppola.

La polémica comenzó cuando el Club de Pesca, Caza y Balneario de Chacabuco cerró sus puertas tras algunos estudios que denotaban contaminación que "ponía en riesgo la salud de las personas", según explicaron en la institución.

La Municipalidad de ese partido empezó entonces una serie de análisis que indicaron que el número de cultivos de escherichia coli -una bacteria que suele habitar la flora intestinal de las personas y se traslada a través de la materia fecal– cada cien mililitros superaba los 1500, una cifra 10 veces superior al límite de lo que se considera contaminación.

Llegaron entonces las acusaciones de los dirigentes políticos de Chacabuco encabezadas por Rodolfo Luis Bertinatto, subsecretario de Medio Ambiente, que querían saber cómo funcionaba la planta depuradora de nuestra ciudad.

En mayo, el secretario de Obras Públicas de Junín, Agustín Pinedo, envió un informe en el que reconoció que la planta depuradora no trabajaba desde octubre de 2007.

Las acusaciones subieron entonces el tono y el intendente Mario Meoni disparó por primera vez contra Chacabuco. Dijo que el municipio lindero tenía problemas propios de contaminación y hasta desafió al gobierno del jefe comunal Darío Golía a que le hiciera juicio a Junín para probarlo.

La respuesta no llegó de parte del poder político sino de uno de los principales damnificados. El Club de Pesca, Caza y Balneario de Chacabuco presentó un recurso de amparo en la Justicia.

La acción judicial recayó en el Juzgado Correccional Nº 3 de Junín, que, según explicaron los abogados que trabajan con la institución deportiva, "tomó algunas cosas y desestimó otras".

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