Una vecina de Santa Rosa prefirió no contratar una niñera para ahorrarse algunos pesos para ir al Casino, y ayer a la tarde fue, a bordo de su Chevrolet Corsa color verde oscuro.
Se bajó en el estacionamiento, le echó cerrojo al rodado y se marchó rumbo a la casa de juegos, pensando quizá en qué número jugaría esta vez. Quizá para poder jugar tranquila, quizá preocupada por la inseguridad, dejó su automóvil al cuidado de su hijo pequeño. Este custodiaba el rodado desde adentro, y en caso de emergencias, siempre podía contar con la fiel ayuda de un caniche toy.
Ocurrió durante la tarde de ayer, y según fuentes policiales no sería la primera vez que esta señora protagoniza un episodio de estas características. La tardanza motivó a un transeúnte a comunicarse con el Comando Radioeléctrico, ya que aparentemente el niño estaba llorando y el perro ladrando. Cuando los uniformados de la Seccional Primera arribaron, la señora justo salía de la casa de juegos. Esta subió a su Chevrolet y se marchó sin dar explicaciones.
El subcomisario Marcelo Calderón, a cargo de la dependencia policial mencionada, dijo a LA ARENA que si bien esto no es cosa de todos los días, "de tanto en tanto aparece algún muchachito llorando adentro del auto, porque su mamá está adentro timbeando".
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