La "austeridad transparente" de Cameron en Gran Bretaña

La "austeridad transparente" de Cameron en Gran Bretaña
El premier dispuso que se revelaran los gastos y salarios de funcionarios
LONDRES.- Hasta hace poco más de un año, David Cameron no dudaba en hacerle pagar al contribuyente británico todos los gastos de mantenimiento de su segundo hogar en el condado de Oxford, incluidos los 1000 dólares que costó la remoción de una glicina que echaba cierta sombra sobre las ventanas de su mansión.

Instalado ahora en Downing Street, en cambio, el primer ministro se ha transformado en un verdadero Viejo Hucha. En menos de un mes, ya ha reducido en un 5 por ciento tanto su salario como el de todos sus ministros; no hace más que retar a todo funcionario que deja una habitación con la luz prendida y viaja a sus citas en Londres a pie o en bicicleta, con lo cual tiene totalmente enloquecidos a sus guardaespaldas, que se las tienen que ingeniar para garantizar su seguridad sin crear demasiado alboroto.

Su espectacular transformación se puede atribuir a dos razones: el escándalo provocado por la revelación de los gastos de los parlamentarios y la necesidad de dar el ejemplo cuando su gobierno se apresta a recortar tan drásticamente el presupuesto público que -él mismo admitió- los británicos verán su estilo de vida totalmente alterado.

Se estima que en los próximos cinco años el Reino Unido tendrá que pagar en intereses de su deuda 70.000 millones de libras (cerca de 120.000 millones de dólares), es decir, un 11 por ciento de su producto bruto interno (PBI). Para hacerlo, Cameron va a apretarles a todos el cinturón.

La frugalidad del premier conservador ya ha cundido en el resto del gabinete de coalición. Para atender un encuentro con sus pares alemanes en Berlín, el viceprimer ministro liberal demócrata Nick Clegg y el titular del Foreign Office, el tory William Hague, tomaron un ómnibus hasta el aeropuerto y viajaron en una aerolínea de bajo costo.

Hace un año, el actual titular de la cartera de Universidades y Ciencia, David Willets, había pasado una factura al erario de 150 dólares por el empleo de electricistas que no hicieron otra cosa que cambiar 25 lamparitas de luz en su departamento londinense. En tan sólo la última semana, Willets despidió a los seis choferes que encontró a su disposicion al hacerse cargo de su ministerio y vendió las tres limusinas que ellos conducían, con lo que le ahorró al Tesoro 250.000 dólares anuales.

En Internet

Y no se trata sólo de ahorrar. Lo que Cameron predica es la "austeridad transparente".

El gobierno ha ordenado que todo gasto que pase de los 800 dólares sea declarado con copia de recibo en el sitio web de la entidad pública que realice el desembolso, de modo que la gente sepa en qué se están gastando sus impuestos. Lo mismo ya ha empezado a hacerse con los recibos salariales de todo funcionario que gane más de 2900 dólares mensuales.

La primera tanda de publicaciones en el sitio de Internet de Downing Street ya ha dejado a los británicos boquiabiertos.

Ahora se sabe que 170 funcionarios ganan anualmente salarios que superan las 142.000 libras (unos 200.000 dólares), es decir, más altos que el del propio primer ministro y diez veces más que el salario promedio británico.

Primeros en la lista de "mandarines" estatales se encuentran el jefe ejecutivo de la Office of Fair Trading (Oficina de Consumo Leal), John Fingleton, con un salario de 400.000 dólares, y el jefe ejecutivo del Servicio Nacional de Salud, David Nicholson, con uno de 350.000 dólares anuales. El director del Departamento de Trabajo y Pensiones, Joe Harley, a razón de 300.000 dólares anuales, gana más que el más alto funcionario del ministerio de Defensa, el brigadier general sir Jock Stirrup, con 270.000 dólares.

Precisamente, ayer trascendió que Stirrup dejará su puesto en el otoño boreal, seis meses antes de lo previsto. Junto a Stirrup dejará su cargo Bill Jeffrey, el civil con mayor responsabilidad en Defensa. Las bajas se enmarcan en la política de renovación de la dirigencia militar que busca el gobierno de Cameron.

Las quejas por la decisión gubernamental de transparentar los salarios en la administración pública no han tardado en hacerse oír.

Jonathan Baume, secretario general de la FDA, la federación que reúne a todos los funcionarios públicos británicos, consideró la medida apresurada y no bien pensada.

"Antes de seguir adelante con todo esto, hace falta que nos preguntemos si no estamos invadiendo así la privacidad de nuestros trabajadores y hasta qué punto esto les conviene a los contribuyentes. Porque no podemos descartar que alguno de nuestros miembros inicie juicio al Estado, por sentir que su intimidad ha sido violada", advirtió el sindicalista.

La prédica de transparencia ha tenido también su lado negativo para el gobierno. Downing Street tuvo ayer que confirmar que su jefe de prensa, Andy Coulson, recibe un salario más alto que el del viceprimer ministro Clegg (150.000 dólares) y apenas 4000 dólares menos que Cameron.

Antes de hacerse cargo de la campaña electoral del líder conservador, Coulson fue editor durante cuatro años del tabloide News of the World , uno de los principales títulos de la corporación mediática del magnate Ruper Murdoch, con quien mantiene aún una estrecha amistad.

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