La reina presentó el plan de la alianza oficialista, con un fuerte énfasis en la reducción del déficit
Lo hizo, en realidad, mediante el tradicional acto de ventriloquismo político que obliga al monarca británico a leer, en primera persona, el programa de gobierno previsto para los próximos 18 meses.
Este ritual, conocido desde hace siglos como el "Discurso del Trono", presentó ayer dos importantes innovaciones. Una fue que, por primera vez, la reina leyó un texto redactado, no por su premier, sino por un gobierno de coalición. Es decir, por los equipos del conservador David Cameron y del liberal demócrata Nick Clegg. La segunda novedad fue que el mensaje estuvo lejos de ser optimista.
"La prioridad absoluta de mi gobierno será reducir el déficit y recuperar el crecimiento económico", proclamó la reina, confirmando así que, de ahora en más, sus súbditos tendrán que apretarse el cinturón.
Poco más tarde, en la Cámara de los Comunes, Cameron afirmó que las duras medidas de austeridad por tomar son necesarias porque sus predecesores laboristas dejaron al país "en el más horroroso embrollo".
La líder interina del Partido Laborista, Harriet Harman, por su parte, sostuvo que los drásticos recortes por realizarse, especialmente en el sector público, aumentarán el desempleo, reducirán el poder adquisitivo de los británicos y, con ello, pondrán en peligro el aún frágil proceso de recuperación económica iniciado durante la gestión de Gordon Brown.
Con la promesa de gobernar bajo los principios de "libertad, justicia y responsabilidad", la agenda de la coalición conservadora-liberal demócrata incluye una serie de ambiciosas reformas. En el área económica, por ejemplo, una nueva oficina para la responsabilidad del presupuesto se encargará de vigilar que todos los ministerios y oficinas estatales controlen sus gastos. El banco de Inglaterra tendrá mayores poderes para regular a los bancos y otras entidades financieras.
En materia de subsidios sociales, el bono de 350 dólares que se entregaba a cada recién nacido será eliminado, y los desempleados que rechacen una oferta de empleo verán sus pagos reducidos a más de la mitad. Con vistas a impedir que extranjeros ocupen puestos vacantes, el gobierno establecerá un cupo anual de inmigrantes no europeos.
Entre los 23 proyectos de ley por ser debatidos por el Parlamento hasta fines de 2011, figuran varios destinados a salvaguardar las libertades individuales. Al tope de la lista se encuentra la eliminación de la exigencia de contar con un carnet de identidad introducida por el anterior gobierno laborista. A ello le siguen restricciones al acceso de archivos personales de e-mails y la reducción del número de cámaras de circuito cerrado que funcionan en lugares públicos. Con 4,2 millones de estas cámaras, Gran Bretaña es uno de los países más vigilados del mundo.
En el área constitucional, el programa incluye un referéndum sobre el sistema electoral, de modo de hacerlo más representativo, exigencia esta última liberal demócrata.
Lo que la coalición liberal-conservadora no podía darse el lujo de dejar en el tintero es el establecimiento de períodos gubernamentales fijos de cinco años. Hasta ahora, el primer ministro puede convocar a comicios generales cuando lo estima más oportuno, siempre que no pase el quinto aniversario de los comicios que lo llevaron al poder. La oposición, por su parte, puede hacer caer al gobierno con ganar una votación de confianza por simple mayoría. De prosperar esta propuesta, ambas prerrogativas serían eliminadas, desterrando así el fantasma de una "traición" en el seno mismo de la coalición.

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