El jueves, cuando José Vitar habló con la prensa de la importancia de la cumbre de gobernadores del NOA, afirmó: "podemos seguir cargando a los santiagueños o peleando con Salta sobre cuál es la provincia más linda, pero hay que superar las pequeñas competencias comarcanas ridículas y grotescas".
Desde el comienzo se habían asegurado ciertas presencias y puesto en duda la llegada de Juan Manuel Urtubey; lo admitió incluso Alperovich el martes, cuando hizo el anuncio original de la actividad. Ayer, una hora antes del comienzo anunciado (se demoró 90 minutos más), en la lista oficial de concurrentes figuraba el vicegobernador Andrés Costas Zottos. Finalmente, ni uno ni otro. Costas Zottos apenas envió una carta formal justificando su ausencia en problemas climáticos. "Nubosidad variable. Probabilidad de chaparrones y tormentas y vientos moderados del sur", era el pronóstico del Servicio Metereológico Nacional para esa provincia, que a las 10 hizo cesar un alerta. Por Salta asistió su representante ante los organismos internacionales, Hernán Cornejo, a quien sentaron entre el público. Tan mal no debe haber estado el clima para que el gobernador de Jujuy, Walter Barrionuevo, haya podido venir.
Los reclamos de políticas de Estado que trasciendan las gestiones coyunturales son una constante de distintos sectores sociales. La oposición exige constantemente una apertura del diálogo para el diseño de planes comunes, por fuera de los períodos de lucha electoral. Sin embargo, y pese a la invitación protocolar realizada (según información oficial), ningún legislador provincial o nacional de esa identidad ni el intendente radical de Simoca, Luis González, estuvieron en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.
La regionalización es una de las deudas institucionales que se deben saldar con la Constitución Nacional reformada en 1994. Por lo visto, falta mucho por hacer, como le gusta decir a Alperovich.




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