Los países del ALBA amenazaron con no ir a las próximas cumbres si no se incluye a la isla
En un claro síntoma del retroceso de los Estados Unidos en este terreno, la mayoría de los 29 jefes de Estado asistentes dejaron en soledad a Barack Obama, quien sigue rechazando la integración de la isla "hasta que no sea un país democrático".
"Es impensable una nueva cita sin Cuba", desafió, de hecho, el anfitrión del encuentro, el colombiano Juan Manuel Santos. En una escalada, el canciller argentino, Héctor Timerman, llegó a amenazar con que, contra lo que es norma, no haya "declaración final" cuando hoy terminen las deliberaciones, si en ella no se incluye la cuestión de la isla caribeña.
Muchos creyeron ver, sin embargo, que la fuerte presión del diplomático podría responder también a un intento de lograr el -hasta anoche- fracasado intento de incluir una declaración de fondo sobre el reclamo de soberanía en Malvinas.
Washington también pareció aislado en su negativa a revisar la política de lucha contra el narcotráfico en la región. "La despenalización del consumo no es el camino,", dijo Obama. Prometió, en cambio, un aporte de 130 millones de dólares para seguridad en la región y se mostró dispuesto a "un debate" sobre el futuro.
Como era previsible, parte de los encontronazos se los llevó la ausencia de Cuba. "Es inconcebible que no esté aquí" dijo Santos.
"Es hora de dejar las ideologías de izquierda y pensar en el futuro", replicó, tal vez, un poco fastidiado, Obama, cuyo gobierno se niega a aceptar a la isla "hasta que no tenga una democracia plena".
Como contracara y sin llegar, al menos todavía, a ponerse la guayabera con que los colombianos quieren verlo aquí, Obama intentó seducir a los presidentes de la región con un fuerte mensaje de integración regional en lo económico.
"Nunca antes habíamos estado más entusiasmados sobre las perspectivas de trabajar como socios parejos con nuestros hermanos y hermanas de América latina y del Caribe", dijo.
Pero Santos insistió: "El aislamiento, el embargo, la indiferencia o el mirar para otro lado han demostrado su ineficacia [en Cuba]. En el mundo de hoy no se justifica ese camino que nos tiene anclados en una guerra fría superada hace ya varias décadas".
La exclusión de Cuba fue la excusa para la ausencia de los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Nicaragua, Daniel Ortega. En cierto modo, también fue motivo adicional en la de Hugo Chávez, ya que si bien el venezolano no pudo viajar por razones médicas, también aprovechó esa coyuntura para disparar contra "el sentido" de las cumbres si Cuba no está presente.
"La verdad es que, sin Cuba, estas cumbres no deberían hacerse", dijo anteayer Chávez, cuando los médicos le recomendaron no asistir a la Cumbre y viajar a La Habana para una nueva sesión del tratamiento que lleva contra el cáncer (ver Pág. 6).
Las divisiones también afloraron con el reclamo por la revisión de la política de lucha contra la droga. Santos, cuyo país es el principal cultivador de coca y padece hace cincuenta años una violencia asociada al narcotráfico y vinculada, también, con el terrorismo, puso claramente el tema sobre la mesa.
"Colombia y muchos otros países de la región creemos que es hora de iniciar una discusión que sin prejuicios y sin dogmas contemple los diferentes escenarios y las posibles alternativas para enfrentar este desafío con mayor efectividad'', dijo.
"Debe ser una discusión abierta, sin sesgos ideológicos ni políticos; sólo basada en la evidencia de lo que hemos logrado en estos cincuenta años de hacer lo mismo", añadió.
Obama contestó con reflexiones personales. "Entiendo que el costo del narcotráfico es brutal y soy consciente de las responsabilidades de los Estados Unidos en el tema" como principal consumidor mundial.
"Pero, en mi fuero íntimo, y en la perspectiva de mi administración, estoy convencido de que la legalización no es la respuesta, porque eso podría ser un elemento tan corruptor como lo que tenemos ahora", añadió.
"Creo que es legítimo tener una discusión sobre el tema", fue todo lo que llegó a conceder el líder demócrata.
PROPUESTA
La jornada había comenzado con una sorpresiva propuesta para que los países de la región que integran el G-20 trabajen para tener una posición común en el bloque. Son sólo cinco: Estados Unidos, Canadá, México, Brasil y la Argentina.
La idea, que de prosperar podría abrir la puerta a modificaciones en la dinámica del influyente grupo internacional que también integra la Argentina, la formuló Santos, luego de haber conversado con el mexicano Felipe Calderón, anfitrión del próximo plenario del G-20, en junio.
Santos reveló también que él asistirá "como observador" a ese encuentro, invitado especialmente por Calderón. Hasta ahora, nunca se había formulado, ni siquiera como propuesta de trabajo, una propuesta unificadora de posiciones.
No hubo, en primera instancia, reacciones a esa inédita propuesta de trabajo, enunciada en momentos en que la presidenta Cristina Kirchner no estaba presente en el recinto y permanecía en su hotel.
El G-20 es uno de sus escenarios internacionales favoritos. Algunos países miembros, sin embargo, vienen objetando políticas comerciales y económicas de su gobierno. Sobre todo en lo referido a la elaboración de estadísticas, protección a las importaciones y respeto a la propiedad de las empresas.
Hoy los presidentes tendrán una sesión a puertas cerradas, llamada "retiro" y, pasado el mediodía, darán por terminada la cita..







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