Pocos políticos argentinos acreditan la trayectoria y experiencia de Antonio Cafiero. Estuvo en Mar del Plata y habló del peronismo, del gobierno, de la oposición y de economía, entre otros temas.
Vestido con la elegancia que siempre lo caracterizó, y de buen ánimo, el veterano político de 87 años dialogó con LA CAPITAL. Y durante la entrevista aportó sus impresiones sobre la realidad nacional.
- ¿Qué le significa la distinción que le otorgó el Concejo Deliberante de General Pueyrredon?
- Siento una profunda satisfacción. No hay nada que honre más la memoria de un político que el reconocimiento de la gente. Sobre todo en este momento de mi vida en el que no aspiro a ningún cargo. Por eso, siendo un político veterano, el halago es importante.
- ¿Adquiere un valor agregado haber recibido esta muestra de gratitud por gente de otros partidos además del justicialismo?
- Mire, el ex presidente Raúl Alfonsín me reconoció más de una vez por la actitud que adopté en los sucesos de Semana de Santa de 1987. En aquella oportunidad estaba todo programado por un grupo militar para voltearlo del gobierno. Yo era jefe del peronismo, lo acompañé y fui con él a Campo de Mayo. Esa anécdota es muy valiosa ya que selló un principio de entendimiento entre las dos grandes fuerzas políticas del país, es decir, radicalismo y peronismo.
. ¿Cree que los argentinos maduramos lo suficiente en términos democráticos?
- No todo lo que deberíamos. Si algo me duele profundamente por estos días es esta suerte de crispación y desencuentro entre los argentinos. Yo soy fiel a las últimas directivas que nos dejó Juan Domingo Perón. Cuando se abrazó con Ricardo Balbín pretendía sellar la unidad política del país. Lamentablemente, no estamos en el buen camino. Sin embargo, todavía confío en la sabiduría de los dirigentes.
- ¿De qué peronismo hablamos hoy cuando hablamos de peronismo?
- El peronismo siempre tuvo matices, diferencias y hasta desencuentros graves. Esto no nos asusta. Tampoco tiene por qué cambiar ya que no es una masa inculta que va a cualquier lado. Las diferencias surgen naturalmente, y por fortuna, entre los peronistas no existe demasiada contraposición ideológica. Si analizáramos a los distintos sectores nos encontraremos, seguramente, con más puntos en común que divergencias. Creo que falta algo o alguien que tenga la capacidad de unir. Y tal vez a partir de ahí, trasladar ese principio al resto de los argentinos. Aunque pueda sonar disparatado, es un sueño que tengo.
- Una de las críticas que se le hacen al actual gobierno que lidera Cristina Fernández de Kirchner, apunta a la forma imperativa con la que se plantean ciertas cuestiones. ¿Se está repitiendo lo que para muchos es una característica propia del peronismo?
- Desde el punto de vista político, en este sentido, el peronismo pasó por diferentes épocas. Perón dice claramente que tuvo que enfrentarse a la oposición porque tenía que hacer una revolución. Pero nunca mandó a matar a nadie y luego buscó la reconciliación con sus adversarios.
Cuando volvió a la Argentina en 1972, tras dieciocho años de exilio, planteó la necesidad de la unidad, ya que sin ella, hasta las cosas más grandes perecen. En cambio, unidos, hasta las pequeñas triunfan.
- Hoy por hoy parece muy lejana esa idea, sobre todo, al momento de acordar un proyecto de país...
- Todavía no hemos concebido un proyecto de país que nos reúna a todos. Esta tiene que ser la primer gran tarea. Y no digo sólo de los peronistas.
La Presidenta y la oposición
- ¿Qué opinión tiene de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?
- Entiendo que cumple con mucha eficacia y acierto el rol que le ha tocado desempeñar. No es nada fácil presidir un país. Si bien la Argentina no presenta serios problemas económicos, sí tiene graves problemas sociales. Hasta ahora la presidenta ha demostrado una capacidad enorme para enfrentarlos. A a mi juicio su labor es bastante acertada aunque sé que no lo es para algunos sectores del pueblo.
- ¿Qué piensa cuando se habla de "el matrimonio" presidencial? ¿Asocia esa percepción del poder a la época de Perón y Evita?
- Son realidades totalmente distintas y en tiempos muy diferentes. De Cristina rescato su capacidad intelectual, la memoria que tiene, su desempeño en el exterior y cómo se la valora a nivel internacional. Sabemos que hay gente que no lo ve así y es porque todavía quedan resabios "gorilas". El "gorila", que por definición es un opositor, no reconoce lo que debería reconocer. Así se sustenta el gran drama argentino, es decir, el desencuentro. Hace unos días el nuevo presidente uruguayo, José "Pepe" Mujica, dijo que los argentinos no nos queremos entre nosotros mismos. Tener diferencias es positivo aunque deberíamos aspirar a la superación, por ejemplo, en la construcción de un proyecto nacional.
- De lo que acaba de decir se desprende, inevitablemente, una observación opuesta dada la inédita fractura entre la presidenta y el vicepresidente...
- No tengo palabras para calificar mi desagrado por la actitud y la postura de Julio Cobos. Creo que él ha traicionado a la gente que lo votó para ocupar la posición que ocupa. Y lo digo sin odio ni rencor. Es una realidad objetiva.
- ¿Cómo califica la marcha de la economía en el país?
- Estamos pasando por un gran momento y esto no lo niega nadie, ni siquiera el más recalcitrante de los opositores.
No podemos negar que hay materias pendientes. De nada nos sirve congratularnos por los índices macroeconómicos si esto no llega al pueblo. O por lo menos en la forma que quisiéramos. En la época de Perón los progresos económicos se redistribuían y ahora esto es más complejo, cuesta más.




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