La mayoría de los casos no son denunciados. Casi siempre, son adolescentes que actúan bajo los efectos de drogas y alcohol.
Los Naranjos, 25 de Mayo, El Brete, Los Lagos, El Tabique, La Isla, Río Dulce, Matadero Viejo y Villa Griselda son algunos de los barrios donde los vecinos se quejaron con más insistencia sobre esta modalidad extorsiva que es utilizada casi siempre por adolescentes y jóvenes que actúan bajo los efectos de drogas y alcohol, generalmente armados con “puntas” y “tumberas”.
El subcomisario Marcelo Azar, de la Seccional 14ª, dijo que esta modalidad es “difícil de combatir”, principalmente por dos motivos: “No siempre se hacen denuncias formales” y porque “cuando el patrullero llega al lugar por lo general ya no hay nadie”.
“De todas formas -aclaró- los recorridos por los puntos que sabemos que son elegidos para este tipo de prácticas son permanentes. Pero, en cuanto pasa el patrullero, estas personas vuelven a actuar”.
“En nuestra jurisdicción existen varios sectores considerados peligrosos, como Los Naranjos, El Brete, Rincón, Tabique, 25 de Mayo, Los Lagos y Villa Raquel, que son conflictivos, donde hay mucho alcohol y drogas. Además, muchos de los involucrados son menores que desde temprana edad se inician en el raid delictivo, imponiendo la violencia para conseguir lo que quieren”, amplió Azar.
Dado que rara vez se llega a la violencia física, la mayoría de estos hechos no llegan a las comisarías, porque la gente prefiere cumplir con el “pago del peaje” y evitarse un problema mayor.
“Cuando nos enteramos de un hecho puntual, es por reclamos no formales, o porque hubo algo más grave”, explicó el subcomisario.
Menores
No obstante, las autoridades policiales asumen que se trata de un problema muy complejo porque muchos de los autores de este delito son menores de edad, que al ser atrapados son devueltos a sus padres horas más tarde.
“La policía no puede retener a un menor de edad. Cuando se lo encuentra en falta, se lo lleva a la dependencia, se hacen las averiguaciones correspondientes, se verifica su identidad y se lo devuelve a los padres, quienes generalmente ya están acostumbrados a esta situación y saben lo que hacen sus hijos”, dijo el oficial.
Los casos más graves suelen ser derivados al Juzgado de Menores, que generalmente interviene en casos de reincidencia y cuando los padres ya no tienen el control del menor, que pasa los días bajo los efectos de las drogas y el alcohol.
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