Especialista advierte que las situaciones de estrés por los incidentes que se producen dentro de los establecimientos escolares inciden en la salud mental de los educadores.
Así lo reveló la psiquiatra Teresa Sánchez Cantero, quien en diálogo con EL LIBERAL precisó que “los maestros más jóvenes (hasta los 40 años) padecen lo que se conoce como trastorno de ansiedad generalizada, mientras que después de los 50 aparece el estrés y la depresión, en ambos casos como consecuencia de una sumatoria de cuestiones personales, familiares y laborales que la persona no logra procesar”.
En el primero de los casos, la acumulación de cansancio a lo largo de los años comienza a hacerse visible con síntomas. “Es un cuadro muy frecuente. La persona comienza con trastornos en el sueño, pérdida de apetito, irritabilidad y nerviosidad. Es una sumatoria de situaciones preocupantes, que afecta principalmente a las mujeres ya que deben cumplir con el rol de docente, madre, esposa”, subrayó la médica.
Estrés y depresión
En tanto, después de los 50 sobreviene otro tipo de afecciones que pueden perjudicar la continuidad de los maestros en el aula: el estrés y la depresión, dos situaciones que provocan licencias médicas prolongadas y hasta internaciones.
Sánchez Cantero puntualizó que a esa edad “la motivación no es la misma” y por ello, por ejemplo pueden darse cuadros en “docentes de Nivel Inicial que tiene muchos años ejerciendo”.
La experta vinculó la aparición de estas patologías con los reiterados hechos de violencia en los establecimientos educativos y la personalidad de las nuevas generaciones de alumnos, mucho más indisciplinados que décadas atrás.
Sentenció que actualmente las “aulas están complicadas” y los “chicos han perdido el respeto”, lo que produce una sumatoria de aspectos negativos para la salud del profesional de la educación.
Con relación a la frecuencia, sostuvo que estas consultas aumentan un 30 % entre septiembre y octubre. “El docente necesita 15 días, un tiempo para afrontar el último período del año en la cual las presiones se agudizan por las evaluaciones, entre otras cosas”, resaltó la psiquiatra, quien agregó que las licencias pueden extenderse hasta dos años según la gravedad del cuadro. l
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