Médicos de la ciudad reciben amenazas, insultos y hasta golpes durante su actividad. Las guardias del nuevo hospital son las más afectadas, pero también ocurre en instituciones privadas. Un estudio a nivel nacional indica que el 55% de los doctores sufrió violencia en su tarea asistencial
El problema se encuentra en consonancia con lo que ocurre en el país, donde según un estudio realizado por el Portal Intramed uno de cada dos médicos sufrió algún tipo de agresión durante el ejercicio de su profesión.
“En los últimos dos años se ha intensificado la agresión verbal, psicológica y física hacia el personal médico”, advirtió Horacio Compagnucci, jefe de la guardia pediátrica del hospital San Antonio de Padua.
“Se ve un aumento en la violencia, los más expuestos en el hospital son los pediatras y en la parte privada todos. Hay un aumento de las presiones y las agresiones, se ha perdido el respeto al médico, uno lo ve a diario”, expresó en el mismo sentido Ricardo Chalar, secretario de Previsión y Acción Social del Colegio Médico de Río Cuarto.
Aunque la problemática está atravesada por múltiples causas, muchas veces el origen de las situaciones violentas se relaciona con la crisis que atraviesa el sistema público de salud. Las demoras en la atención ocasionadas por la ausencia de personal suficiente son señaladas como situaciones conflictivas por trabajadores del hospital local.
En esta institución el mes pasado un hombre amenazó de muerte al médico que estaba atendiendo a su hija si no lograba curarla. El hecho culminó con una denuncia policial por parte de los profesionales.
La violencia ante la emergencia
El área de emergencias es la que protagoniza con mayor frecuencia los hechos de violencia por parte de pacientes y familiares. Así lo indica el estudio realizado por Intramed que no sólo incluye la situación de Argentina sino también de otros países latinoamericanos. Los resultados de la investigación advierten que “quienes se dedican a Emergencias muestran un exceso de agresiones respecto de otras especialidades médicas”.
Así lo demuestra también la realidad local. La guardia pediátrica del nuevo hospital, donde constantemente se asisten casos de urgencia, es el área donde esta problemática se hace más evidente.
“Hemos tenido en los últimos meses agresiones verbales y a veces hasta físicas hacia el personal médico y de enfermería por parte de papás o familiares que concurren con pacientes”, relató al respecto Compagnucci.
Y explicó que la mayoría de estos hechos se genera a raíz del tiempo que los ciudadanos deben esperar para ser atendidos: “Cuando uno le explica al padre lo que está pasando con el paciente se tranquiliza. El problema es que vienen y quieren que los atiendan ya, porque no tienen otro lado donde ir”.
En este sentido, el profesional indicó que tanto la guardia pediátrica como la de adultos son las áreas más críticas del hospital, ya que son el único centro asistencial de la ciudad que atiende las 24 horas y su infraestructura no alcanza para responder al caudal de gente que se acerca.
Por ello, el pediatra señaló la ausencia de personal suficiente como una de las principales causas del aumento de los hechos violentos en la institución sanitaria. “Somos muy poco personal médico y eso se resiente en algún aumento”, dijo.
Y agregó: “En la guardia tiene que haber como mínimo 3 pediatras fijos por día para que funcione y estamos siendo uno y medio. A eso hay que agregar que tenemos Río Cuarto más toda la zona y las derivaciones. A veces es muy difícil poder atender”.
Compagnucci comentó que hace años existe este reclamo desde los trabajadores del hospital, al que se suman dificultades edilicias y de infraestructura. Por ello, en los últimos días lograron que se reubique el área en otro sector del edificio del nuevo hospital, medida que según el profesional ayudará a mejorar la situación, ya que se trata de una sede un poco más segura para el personal de salud.
En terapia intensiva
Por su parte, el doctor Ricardo Chalar, trabajador del área de terapia intensiva del hospital, también coincidió en que el personal de la guardia pediátrica es el que sufre con mayor frecuencia agresiones físicas y verbales. Y añadió que son especialmente las profesionales mujeres quienes padecen este tipo de situaciones.
De cualquier modo, señaló que en el servicio de terapia intensiva también se observan hechos de violencia, aunque con menor frecuencia e intensidad.
“Muchos familiares reaccionan negativamente cuando se les da una mala noticia”, dijo. Y agregó que en esta área las agresiones generalmente son protagonizadas por los acompañantes, dado que los pacientes se encuentran en estado crítico.
Sin embargo, relató que algunos pacientes en estado de conciencia “se ponen agresivos por alguna situación particular, porque tenían una adicción y están mucho tiempo internados o por alguna patología psiquiátrica que ya traían”.
“Una vez un paciente pateó a una enfermera y tuvimos que ir a sostenerlo hasta que vino la gente de seguridad del hospital para que no se fuera porque corría riesgo su salud. No nos golpeó porque lo sostuvimos del brazo”, contó Chalar. Y añadió: “Hay pacientes que se excitan, se pierden y agreden sobre todo a las enfermeras”.
Mas presión, menos respeto
El secretario del Colegio Médico advirtió: “Sufrimos una especie de presión por parte de los pacientes y eso lo notamos cada vez más”. En este sentido, expresó que la palabra del médico perdió valor respecto de épocas anteriores, ya que actualmente los pacientes o sus familiares con frecuencia cuestionan las decisiones de los profesionales.
“Si das un informe crítico de un paciente preguntan cosas técnicas: qué dan los análisis, si subís o bajas el respirador”, ejemplificó.
Según Chalar, este fenómeno se observa tanto en el ámbito público como en el privado. Respecto de su actividad profesional en un consultorio del Instituto Médico de Río Cuarto, relató: “Muchas veces he tenido situaciones de pacientes internados cuyos familiares han venido con mucha falta de respeto a exigir por qué no se efectuaba tal estudio o no se les daba un informe cuando ellos pretendían”.
El doctor consideró que una de las causas de este fenómeno es que actualmente existe una creciente desvalorización de los profesionales médicos.
Una crisis a nivel social
Laura Bonora, neonatóloga del hospital y delegada de la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS), consideró que el aumento de la violencia en la relación médico-paciente no sólo se vincula con la crisis que existe en la salud pública sino también con una crisis social general.
“La gente muchas veces reacciona así porque viene trayendo también muchos otros conflictos sociales, personales, económicos y hasta culturales porque la gente que viene al hospital es gente con poca instrucción y eso también tiene que ver”, analizó.
En el mismo sentido, Chalar manifestó: “Observamos una mayor agresividad en la gente. En el consultorio la gente está más ansiosa, quiere todo ya. Creo que eso viene de otro lado, sólo que nosotros, como los docentes, somos quienes recibimos esa ansiedad y agresividad”.
Por su parte, el psiquiatra Martín Cagnani, integrante del Servicio de Salud Mental del Hospital Córdoba, también consideró que esta violencia se relaciona con la conflictividad presente en la sociedad actual. Y señaló que el fenómeno “está atravesado por la imposibilidad de poder dialogar aquello que nos produce problemas”.
Al describir las causas y las consecuencias de esta grave problemática, Cagnani afirmó: “Estos conflictos, que en situaciones normales deberían ser atravesados por una discusión en palabras, de repente pasan a los hechos. Entonces vemos a ciudadanos que agreden a quienes son sus prestadores de salud, de educación, de justicia, y vemos a los trabajadores del sistema como sitiados refugiándose en las fuerzas de seguridad”.
El miedo como consecuencia
El secretario de Previsión y Acción Social del Colegio Médico de Río Cuarto consideró que el miedo es una de las principales consecuencias que generan los hechos de agresividad en los profesionales.
“Muchas veces esto limita al profesional o hace que el profesional bajo estas presiones actúe de más o de menos”, expresó.
Y explicó que en algunos casos los médicos responden a un caso de agresión haciendo más de lo necesario con un paciente y actuando bajo presión por el miedo a un hecho de violencia. Para ello, terminan utilizando recursos terapéuticos y de diagnóstico que son innecesarios.
La otra posibilidad, según Chalar, es que el médico “actúe menos porque tiene miedo de causarle daño al paciente”.
En cualquiera de los dos casos, el riesgo que se corre es que el médico no actúe adecuadamente debido a la presión que recibe del paciente o su familia.
Otra grave consecuencia que analiza el médico clínico es que muchas veces los profesionales se encuentran expuestos y no se sienten apoyados a nivel institucional ante este tipo de hechos.
Por el contrario, en muchos casos reciben denuncias de pacientes y son expuestos ante la sociedad sin previamente haber probado su culpabilidad, lo cual les genera graves consecuencias en su futuro laboral.
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